Opinión
Editorial: Tergiversación de los años viejos
La elaboración de peleles, el pedido de caridad y la quema a la medianoche, es una vieja tradición muy propia de los ecuatorianos.
La elaboración de peleles, el pedido de caridad y la quema a la medianoche, es una vieja tradición muy propia de los ecuatorianos. Con el pasar de los tiempos, sin embargo, esta costumbre ha sufrido cambios, ya que lo que antes fue motivo para que cada familia utilizara su ingenio y su esfuerzo en la confección de un sencillo muñeco, ahora ha sido ya comercializado.
Ahora por miles, en todos los lugares de la nación se ofrecen, para el 31, muñecos conformados en su mayoría con cartón que aunque demuestren la gran habilidad de nuestros artesanos populares, parece haber echado por tierra para siempre elaborar al “agonizante personaje” con ropa y zapatos usados y rellenándolo con viruta o periódicos en desuso, amén de los explosivos que se colocaban en su interior para que hicieran el necesario ruido a la hora de la quema.
Lo positivo de la nueva costumbre es que queda demostrada la gran habilidad de artistas y autores populares que elaboran hasta enormes muñecos.
Por otra parte, siendo que lo único que se compraba era la careta, solía ser la “quemazón”, una forma divertida de rechazo a personajes políticos que tenían un proceder condenable en la vida pública.
Ahora se utiliza como referentes a figuras de la TV o de los cómics.