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Opinión

Editorial: van 19 muertos por

Resulta estremecedor conocer que en una fiesta que hubo en un lugar cercano a Quito, donde se brindó licor adulterado, se produjo la muerte de 19 personas por ingerirlo.

Resulta estremecedor conocer que en una fiesta que hubo en un lugar cercano a Quito, donde se brindó licor adulterado, se produjo la muerte de 19 personas por ingerirlo. Pero algo tan estremecedor no ocurre solo en ese lugar, también en varias partes del país. Inclusive en Guayaquil, se trafica con licor adulterado, con medicinas falsificadas o, por lo menos, con la fecha de caducidad alterada.

Un serio problema moral hace que esos traficantes se descuiden cuando entregan licor adulterado que se convierte en un veneno muy activo. Las estadísticas demuestran que el número de delitos de sangre ha disminuido, por lo menos en Guayaquil, pero la gravedad monstruosa de los hechos demuestra que la delincuencia, si acaso ha disminuido sus acciones, ha incrementado su perversidad.

Hace poco se encontró el cadáver de una mujer decapitada y luego el de una joven oculto entre el follaje, y después el de un hombre a las orillas del estero Salado, quien había sido golpeado hasta morir. Y se informaba que los casos de abuso sexual contra menores alcanzan a 2 mil, una cifra estremecedora.

El combate contra esos delitos no puede circunscribirse a la acción policial. Tiene que haber una combinación que vaya con la formación en el hogar.