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Opinión

El más odiado...

Los políticos son los que probablemente más lo odian, porque es un líder que salió de la nada, sin padrinos y sin recursos e hizo una revolución que para bien o para mal transformó el país de arriba a abajo.

Es carismático, e inteligente, y su liderazgo está presente en todo el territorio nacional y regional. Jamás le “perdonarán” haber permitido a las clases populares su participación en las decisiones políticas.

Están los arribistas aspirantes a nuevos ricos que también lo aborrecen porque con él, primero debieron pagar impuestos, tasas reales de aduanas y a tratar como personas a sus empleados.

También en la lista aparecen las élites porque la cacareada “justicia social y el amor al prójimo” él les ha demostrado que, en la práctica, sí es posible.

Están los odiadores profesionales, a los que todo les parece mal; los acomplejados con mentalidad provinciana que no quieren salir de su cómoda mediocridad, y los corruptos de siempre, que tratan por todos los medios de bajarlo de su pedestal, para que nadie los señale ni que nadie se salve y así todos estemos en el mismo fango ético y moral.

Pero ese veneno represado se va desgastando por ser ya cansino y repetitivo, ya que esa irracional abominación enfermiza al líder es lo único que los une, no el amor, sino el odio y el espanto, será por eso que, entre ellos, se quieren tanto...