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Opinión

La invitada del día: Es por un tiempo

En el año 2006 fui candidata a asambleísta constituyente. Entré en esa aventura principalmente para fomentar el debate sobre los derechos humanos de las mujeres y de la diversidad sexual, temas que suponían un frustrante tabú en nuestra sociedad.

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En el año 2006 fui candidata a asambleísta constituyente. Entré en esa aventura principalmente para fomentar el debate sobre los derechos humanos de las mujeres y de la diversidad sexual, temas que suponían un frustrante tabú en nuestra sociedad. Las personas LGBTI eran prácticamente invisibles, tanto en la legislación como en las políticas públicas. Las mujeres todavía teníamos por delante retos importantes. Uno de ellos, ampliar las causales que despenalizaran el aborto.

Nunca llegué a Montecristi, pero vi con satisfacción que la Constitución abrió un abanico de posibilidades, no solo para revertir la marginalidad de la población LGBTI, sino además para su incorporación en la construcción de una nueva forma de convivir en la diferencia. También en materia de derechos de las mujeres se hicieron precisiones importantes y necesarias.

Nuevamente fui candidata en 2013. Otra vez mi mayor objetivo era potencializar la lucha por los derechos de mujeres y LGBTI. Tampoco gané una curul, pero lo que sí ganó espacio en nuestro medio es el tratamiento de estos temas.

En la actualidad, el discurso electoral se ha tornado especialmente cavernario. Algún candidato habló ya de la necesidad de instaurar la pena de muerte en el país. Otro sostiene que la función del matrimonio es la de procrear y que los hombres deben defender con armas “como varones” a sus mujeres. ¡Ay!

Volveré a ser candidata a asambleísta, como siempre, con el fin de abrir mentes y combatir conceptos retardatarios y violentos. De alguna manera, parece que ese es mi destino en esta vida. Hoy me despido de esta columna, es necesario. Es por un tiempo.