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Opinión

Editorial: Problemática universitaria

La Universidad Estatal de Guayaquil, que fue intervenida por el gobierno ante múltiples y complejos problemas que se presentaron en nuestra alma mater, debía volver a ejercer su autonomía en este mes de diciembre, pero el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional recomendó la suspensión de dicho proceso en vista de la pandemia de COVID-19 que afecta al país y al mundo.

Se había decidido inicialmente, luego de esta suspensión, que la intervención en este centro de estudios superiores termine el 9 de enero del 2021, acatando la disposición del Consejo de Educación Superior, para lo cual debía convocarse a las elecciones de las autoridades universitarias. La prolongación de la intervención, por los problemas suscitados, ha provocado alarma e inquietud en los medios universitarios del Puerto Principal, puesto que no se sabe quién se pondrá al frente de la universidad o si el período de intervención se prolongará un tiempo más.

Se están haciendo múltiples críticas porque los interventores no han mejorado la infraestructura de la unidad académica y por el reducido trabajo de investigación que se ha realizado en todo este tiempo. Sobre todo, se anota la falta de posibilidad que tienen los docentes universitarios para capacitarse, a lo que se agrega el que se haya eliminado el diálogo para resolver los problemas presentados.

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