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Opinión

Editorial: Terror y violencia

La Policía Nacional se ha visto en la obligación, como estrategia de seguridad, de trasladar a Guayaquil a 500 uniformados del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) y de operaciones especiales y el especial de móviles antinarcóticos, tratando de esta manera de fortalecer la seguridad en el Puerto Principal y en la provincia más poblada del país ante el imperio de la violencia que se ha desatado con crímenes y asaltos que en los últimos tres meses vienen ocurriendo en forma cotidiana.

La población guayaquileña está aterrorizada ante esta situación provocada por peligrosos grupos delincuenciales, sobre todo los que tienen que ver con la ilícita actividad del narcotráfico, con bandas que cometen asesinatos a través de sicariato, para eliminar a los rivales en las disputas por los territorios por la venta de estupefacientes.

El nuevo ministro de Gobierno, Patricio Pazmiño, que fue designado tras la censura y destitución de María Paula Romo por la Asamblea Nacional, ha destacado la necesidad de este refuerzo de unidades policiales en Guayaquil y la provincia del Guayas, en vista de que la violencia criminal no ofrece tregua alguna.

Y la respuesta que Pazmiño ha dado para devolver la tranquilidad a los ciudadanos es la creación de Comités de Seguridad, no solo para Guayaquil, también a escala nacional. La idea es que todos los actores del sistema de justicia y de la sociedad contribuyan para lograr la meta de la seguridad.

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