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Opinión

El tiburón y su triste realidad

El ser humano es una de las amenazas más grande para todas las especies que existen sobre la faz de la Tierra y no existe algún tipo de ley que frene por completo estos abusos. Los tiburones en Ecuador están siendo cazados de una manera indiscriminada, sin ningún estudio técnico o científico de por medio, tan solo bajo la excusa de pesca incidental para llenarse los bolsillos con los chinos.

En nuestro país se usa mucho la pesca de arrastre con el atún y que de ‘refilón’ sirve de trampa para los tiburones, que son capturados bajo estos sistemas y que en muchas ocasiones son devueltos al mar, pero sin sus aletas, ya que estas tienen un alto valor económico en el mercado asiático.

¿Qué hacer para frenar tanta depredación en nuestros mares? El Ministerio del Ambiente propuso un presupuesto de 44 millones de dólares para rescatar a los tiburones con algunos planes de acción de control y supervisión de flotas artesanales y buques, pero hasta que se asignen estos valores seguiremos siendo testigos de la crueldad que existe en nuestros mares respecto a esta especie que ve mermada su existencia.

Podremos tener un millón de leyes a favor de la conservación de los tiburones, pero sin un presupuesto fijo anual es solo ‘letra muerta’. Se espera que por medio de donaciones, junto a la supervisión del Ministerio de Ambiente, se logre lo más pronto recaudar el dinero para poder ejecutar las medidas de acción que disminuyan drásticamente esta actividad ilegal.

Los gringos ya comenzaron a ayudarnos con el monitoreo de flotas chinas que se encuentran en aguas internacionales esperando el mínimo descuido para ingresar a nuestro espacio marítimo y llenar sus contenedores de aletas. Esto se debe tratar como a la delincuencia, una lucha diaria y sin bajar la guardia.