Opinión
Editorial: La otra deuda del IESS con el país
La atención de emergencias en clínicas privadas del país ha sido vetada para los usuarios del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS). Solo se recibirá, han dicho los dueños de estos centros de salud, a personas que enfrenten el riesgo de muerte inminente.
La acción se da como medida de presión para el pago de la millonaria deuda, 233,5 millones de dólares, que mantiene el Estado con los centros de salud agrupados en la Asociación Nacional de Clínicas y Hospitales Privados del Ecuador desde el 2017. De ese monto, solo el IESS adeuda $ 162,5 millones; el Ministerio de Salud Pública, 54,4 millones y el Servicio Público de Pago de Accidentes de Tránsito (Sppat), 6,4 millones.
Más allá del juramento hipocrático que orienta a los médicos en su oficio, la asociación, que congrega a 46 clínicas privadas entiende que sin dinero no puede seguir brindando servicios de calidad.
Los perjudicados son, finalmente, los usuarios, que ante cualquier emergencia deberán ir a tocar las puertas de los hospitales del Seguro Social, aunque para atenderse quizá tengan a unas pocas cuadras una clínica que, ante la premura, los pueda recibir. Unas cuadras de distancia entre la vida y la muerte. Todo esto por una deuda.