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Opinión

Se han perdido las buenas costumbres

Escasea la buena educación, costumbres y respeto. Estamos en la segunda década del siglo 21 y cada vez nos alejamos del humanismo, de respetar y ser respetado. En el campo social la mayoría de familias son disfuncionales (incompletas), en lo económico. Los líderes de los gobiernos dan mal ejemplo con actos de corrupción. Ya no podemos resaltar aquella frase que decía, familia que reza unida, permanece unida. Ya se perdió la buena costumbre de cenar diariamente en la familia.

Modales, cortesía, urbanidad, compostura, son conceptos casi desaparecidos y, me atrevería a decir, sin significado para las generaciones más jóvenes. Aunque el lenguaje no crea la realidad sirve para ordenarla y darle sentido. Nuestros pueblos deberían suscribir un contrato social en defensa de las buenas costumbres para lograr un buen vivir, integrarnos, unificarnos y valorarnos.

Saludar al entrar a un lugar y al abandonar un recinto; dar las gracias; pedir por favor. Ceder el asiento a quienes lo necesiten. Sentarse correctamente y no recostarse como, frecuentemente, ocurre hoy. Sacarse el gorro, víscera, sombrero o lo que sea que tengamos en la cabeza cuando estemos en una situación más formal. Mirar al rostro a quien te está hablando y no al teléfono celular. Dejar pasar primero a las mujeres. Expresarse correctamente, sin vulgaridades o groserías de por medio, para que te entienda tu interlocutor. Escuchar sin interrumpir, en vez de hablar todos a la vez...

Ojalá volvamos a aquellos tiempos dorados de respeto. Todos los principios, valores éticos y morales deben ser rescatados para que prevalezcan el amor, la justicia, la libertad, la democracia, la verdad, la honestidad, y todo lo bueno que antes existía.