Rafael Correa apunta a amenazas detrás de renuncias en la Prefectura del Guayas
Correa asegura que renuncias en la Prefectura del Guayas responden a amenazas y persecución, en medio de crisis política

Rafael Correa asegura que la salida de autoridades en Guayas no responde a motivos personales, sino a presiones y amenazas
La crisis en la Prefectura del Guayas sumó un nuevo capítulo cargado de tensión política. El expresidente Rafael Correa encendió la polémica al afirmar que detrás de la salida de autoridades no hay decisiones personales, sino un escenario de amenazas, persecución y presión institucional que estaría afectando directamente a figuras clave de la Revolución Ciudadana.
Sus declaraciones apuntan directamente al caso de Marcela Aguiñaga, cuya renuncia generó sorpresa a nivel nacional. Aunque la funcionaria argumentó motivos personales —incluyendo problemas familiares y de salud en su entorno cercano—, Correa puso en duda esta versión y aseguró que la verdadera razón sería un contexto adverso marcado por presiones políticas y judiciales.
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Correa no cree en la versión oficial
El exmandatario fue tajante al desestimar las razones expuestas públicamente por Aguiñaga. Según sus declaraciones, la prefecta estaría siendo víctima de una persecución que la obligó a dar un paso al costado ante un escenario que calificó como insostenible.

Correa asegura que la prefecta fue presionada y cuestiona la versión oficial de su salida
“Ha sido amenazada, le están montando casos”, sostuvo Correa en una de sus intervenciones. Para él, la decisión no responde a una elección personal, sino a un contexto en el que —según afirma— las instituciones del Estado estarían siendo utilizadas para presionar a figuras políticas. Estas declaraciones elevan el tono del debate político en el país. Porque no solo cuestionan una renuncia, sino que plantean la existencia de un conflicto más profundo dentro del sistema político ecuatoriano.
Un contexto marcado por investigaciones y tensiones internas
La renuncia de Aguiñaga no ocurre en un vacío político. Coincide con investigaciones relacionadas al denominado caso “Caja Chica”, en el que se analizan posibles irregularidades en el manejo de fondos dentro de la Revolución Ciudadana.
Este proceso ha puesto bajo la lupa a varias figuras del movimiento. Entre ellas, la propia Aguiñaga, quien fue convocada a rendir versión ante la Fiscalía en el marco de una investigación por presunta delincuencia organizada y lavado de dinero.
Además, existen fracturas internas dentro del correísmo. Las tensiones entre distintas figuras del movimiento han sido evidentes en los últimos meses, lo que ha debilitado su cohesión y generado disputas públicas.
“Quieren competir solos”: la lectura política de Correa
Correa también planteó una interpretación electoral del conflicto. Según él, detrás de estas presiones existiría una intención de dejar el camino libre para ciertos sectores en las próximas elecciones seccionales. “Quieren competir solitos”, advirtió. Con esta frase, el exmandatario sugirió que la salida de figuras como Aguiñaga no sería casualidad, sino parte de una estrategia política para debilitar a determinados actores.
Yo no te creo, Marcelita. Rafael Correa dice que Marcela Aguiñaga no cuenta la verdadera razón de su renuncia a la Prefectura del Guayas. Y es que está amenazada por el gobierno. pic.twitter.com/GNxGMoKMha
— LaHistoria (@lahistoriaec) April 7, 2026
Este discurso refuerza la narrativa de persecución política. Una postura que ha sido constante en el correísmo frente a procesos judiciales o decisiones institucionales adversas.
Más que una renuncia: una crisis en desarrollo
Lo ocurrido en la Prefectura del Guayas va mucho más allá de una simple salida administrativa. La renuncia de Marcela Aguiñaga no solo deja un vacío de poder, sino que evidencia un escenario político cada vez más tenso, donde las decisiones individuales parecen estar atravesadas por factores externos como investigaciones, presiones y disputas internas.
Este episodio se suma a una serie de señales que apuntan a una crisis más amplia dentro del panorama político ecuatoriano. La combinación de conflictos judiciales, fracturas dentro de movimientos políticos y discursos de persecución ha generado un ambiente de incertidumbre que no solo impacta a las autoridades, sino también a la estabilidad institucional.
Además, la situación abre interrogantes sobre lo que viene. ¿Habrá más renuncias? ¿Se profundizarán las divisiones internas? ¿Qué impacto tendrá esto en futuras elecciones? Por ahora, lo único claro es que el caso Guayas ya dejó de ser un hecho aislado para convertirse en un síntoma de un problema mayor.
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Un tablero político en tensión
La polémica está lejos de cerrarse. Las declaraciones de Rafael Correa abren un nuevo frente de debate en el país, donde cada movimiento político es interpretado bajo una lupa de desconfianza.
Entre versiones oficiales y acusaciones de persecución, lo cierto es que el caso deja más preguntas que respuestas. Y mientras el escenario sigue evolucionando, la Prefectura del Guayas se convierte en el epicentro de una disputa que trasciende lo administrativo y se instala de lleno en el terreno político.