Crimen en iglesia de Quito: ¿Quién era el presunto sicario y qué revela su muerte del caso?
El caso se registró hace poco más de un año, en el sector Rumipamba, norte de la ciudad. El implicado fue asfixiado en su celda, en la cárcel de El Inca

El hombre era de nacionalidad colombiana y su apodo era Cali.
Cuatro meses permaneció con vida Jhonnier Steven Alvarado Marín, colombiano de 24 años, luego de haber sido detenido en Quito por un caso de tráfico de drogas. Su permanencia en el sistema carcelario terminó el 17 noviembre de 2025, cuando fue hallado sin vida al interior de la cárcel de El Inca, con signos de asfixia.
Alvarado había sido vinculado a la muerte violenta registrada el 16 marzo de 2025, cuando una mujer, de 70 años, fue asesinada en los exteriores de una iglesia de la calle Pedregal, Rumipamba, norte de Quito. Según las investigaciones, Alvarado Marín, conocido como Cali, habría disparado a la adulta mayor esa fecha.
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Pero su historia, dentro de este proceso, comenzó con la captura de Alvarado Marín el 24 de julio de 2025, en las calles Moscú y Georgetown, en Calderón, norte de Quito. De acuerdo con el parte policial, agentes que realizaban patrullajes observaron a un sujeto en una motocicleta sin placas que, al notar la presencia uniformada, ingresó de forma apresurada a un inmueble.
Uno de los policías indicó que, desde la vía pública, logró ver a través de una ventana que el sospechoso manipulaba fundas plásticas con una sustancia vegetal verdosa. Ante esa situación, los uniformados ingresaron al domicilio y, en el patio posterior, encontraron un total de 19 fundas tipo ziploc que contenían marihuana, con un peso de 9.208 gramos.
La vinculación al crimen afuera de la iglesia en Quito

El hecho se registró el 16 de marzo, en la calle Pedregal, sector Rumipamba.
Al día siguiente, tras la detención, durante la audiencia de calificación de flagrancia, Alvarado Marín negó que la droga le perteneciera. Aseguró que no vivía en el inmueble y que había acudido al sitio por una discusión con su pareja. También sostuvo que otras personas residían en la vivienda y que desconocía el origen de la sustancia.
Pese a estos argumentos, la jueza calificó como legal la detención y ordenó la prisión preventiva, al considerar que existían suficientes elementos de convicción y que no se logró justificar arraigo en el país. Durante su internamiento, su nombre surgió como presunto sicario del caso de Mónica, de 70 años.
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Dentro de ese proceso se vinculó a Alvarado Marín, a Bolívar (hijo de Mónica) y a los hijos de este último (Juan Francisco y Daniel). Sin embago, tras un año preso, el primer nieto fue liberado y tiene medidas sustitutivas a la prisión preventiva. Mientras que el segundo nieto no ha sido localizado, según un allegado a la víctima.
Pero cuatro meses después de la detención de Cali, su historia tuvo un desenlace violento dentro de la cárcel de El Inca. En esa misma prisón estaban detenidos Bolívar y su hijo Juan Francisco, quienes ahora permanecen en la cárcel de Latacunga (Cotopaxi).