"Mami te voy a cuidar hasta viejita”, la promesa fallida de una adolescente
El suicidio de la menor tiene consternada a su familia. Era la última de cinco hermanos y tenía 13 años. Ahora ellos piden justicia y anticipan acciones.

En el dormitorio de la menor hay un pequeño altar en su memoria.
El último cumpleaños de esta menor fue el 13 de noviembre de 2025. Nadie lo sabía entonces, pero esas fotos con el pastel de Hello Kitty serían las últimas de un cuadro feliz donde no se anticipaba ninguna desgracia.
Susana Proaño abre foto tras foto en su celular para demostrar que su hija estaba contenta y que, en lo que pudo, la complació. Fue una fiesta sorpresa en casa, con sus cuatro hermanos, sus padres y sus sobrinas, todo decorado en tonos morados y rosados.
En su cuarto aún está pegado el “Feliz cumpleaños” de ese noviembre y, en la puerta de madera, una impresión de Hello Kitty guiñando el ojo con el nombre de Patty. También hay un Snoopy y un lazo rosado. Todo aparentaba normalidad, pero desde el 20 de febrero pasado, este hogar cambió para siempre.

Ya van tres misas que su familia ofrece a la pequeña.
La pequeña, con apenas 13 años, se quitó la vida en la terraza de su vivienda. Susana aún no entiende cómo pasó. Le parece una pesadilla. Era su última hija, la más cariñosa, la que siempre estaba para ella.
“Hasta para bajar del bus me daba la mano y decía: ‘Cuidado, mami, te caigas’; ‘Mamita, yo te voy a cuidar hasta viejita; yo no me voy a casar’”, recuerda Susana, entre sollozos. La tiene muy presente.
El bullying en el colegio
Esta madre, de 53 años, estuvo pendiente del deterioro que vivió su hija desde noveno año, curso que dejó inconcluso y donde coincidió con dos compañeras que -según ella- la acosaban y hostigaban constantemente.
“No era solo en clases. Mi hija no podía subir un video a TikTok porque enseguida la insultaban, incluso por teléfono”, relata Susana. Le decían que era tonta, que no sabía, que no podía, que era una inútil.
La madre enfrentó a una de las compañeras y le preguntó por qué llamaba “sapa” a su hija. La respuesta aún la mantiene pensativa:
“Usted está gastando de gana en psicólogo. Si ella se muere por estar conmigo, si ella llora por mí. Usted no le deja que esté conmigo, pero ella quiere estar conmigo”.
Eso llevó a Susana a advertirle a su hija: “No te quiero ver con esa compañera, ni siquiera un hola. Quiero que te dediques a estudiar y que pases el año con buenas notas”.
Los psicólogos no bastaron
De acuerdo con la madre, el efecto que tuvieron estas compañeras afectó a la menor tanto en sus notas como en su comportamiento. Sus promedios apenas pasaban de 6 y algunas lecciones sacaba 1.
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Para ayudarla, la pequeña tuvo atención psicológica desde 2025, pero los turnos en el IESS eran muy espaciados, a veces cada mes y medio o dos meses.
Cuando tuvo la última cita con la psicóloga, le recomendó acudir a una psiquiatra. Susana decidió entonces llevarla a una psicóloga particular. La nena tuvo tres sesiones y sus padres, una. El viernes antes de Carnaval, llegó el informe: la adolescente presentaba un cuadro del 90% de depresión.
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La madre esperó que pasara el feriado para informar al Departamento de Consejería Estudiantil (DECE) y que le den alguna salida. Para el jueves 19 de febrero, le recomendaron cambiarla de colegio para que estuviera en un espacio con menos estudiantes. La situación económica se lo impidió. Y así llegó el viernes 20, día en que ocurrió lo peor.
El día fatal
La menor estudiaba por las tardes. Ese viernes llamó a su madre casi a las 18:00 para contarle que la profesora de Ciencias Naturales le había puesto cero. Estaba frustrada.

Las pertenencias de la adolescentes se conservan en su cuarto.
Ese día llegó del colegio acompañada de su hermana de 17 años y, a la pregunta de su madre sobre cómo le fue, solo respondió: “Más o menos”. Susana le pidió que bajara pronto para ayudarle con los asados que cada viernes despacha desde la tienda de su casa.
Su hija se demoró. La clientela se aglomeró y cuando bajó, solo quería comer una salchipapa. En ese lapso jugó con su sobrina y luego se volvió a ir. Susana calcula que pasó media hora hasta que tuvo lista la salchipapa. La mandó a llamar y no respondió.
Su padre, William Angos, de 56 años, fue a buscarla primero en su dormitorio y luego en la terraza. “La llamé por su nombre. Pensé que estaba lavando porque vi prendido el foco. “Me regresé para acá y ya la vi así, colgada”, relata, agachando el cuello y tratando de describir lo que vio.
Todos los esfuerzos posteriores fueron en vano. Ni el RCP (reanimación cardiopulmonar), ni la respiración boca a boca, ni el hospital pudieron salvarla. La pequeña había llegado sin signos vitales.
“Ese rato quedaron ahí sartenes, ollas; no me bastaba, me volví loca, no sabía qué hacer”, describe Susana sobre el momento en que se enteró.
Ahora, en la sala y en su cuarto, hay una veladora en su memoria. “Ya no verle a mija me parte el alma, me parte el corazón”, dice Susana, aferrándose a las oraciones y a Dios tras esta irreparable pérdida.
Señales para estar alerta
Como explica la psicóloga, Yanira Ibarra, la depresión en adolescentes no es solo ver a “chicos que pasan llorando”. Aquí una guía con señales que se deben observar, según nuestra especialista:
- Cambios de humor constantes. Suelen pasar de tristes a irritables.
- Aislamiento de familiares y amigos.
- Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban.
- Descenso en las notas académicas y desinterés por el colegio.
- Falta de energía, cansancio frecuente o apatía.
- Trastornos del sueño: duermen en exceso o hay dificultad para conciliarlo.
- Pensamientos irracionales que reflejan baja autoestima o sensación de insuficiencia, expresados en frases como: “Mi vida no tiene sentido”, “Si no existiera”, “No soy bueno/a en nada”.
- Suelen tener conductas de riesgo en las cuales incurren en cortes, uso de drogas o comportamientos que ponen en peligro sus vidas, con la finalidad de dejar de sentir el dolor emocional que los aqueja.
En estos casos, recomienda Ibarra, “hay que escuchar sin juzgar y acudir de inmediato a un profesional de la salud”.