Stephen Hawking y su advertencia final: El destino de la humanidad está en las estrellas
Hawking insistió en que la supervivencia depende de la colonización espacial ante amenazas como la inteligencia artificial y el cambio climático

Las palabras de Stephen Hawking aún siguen retumbando luego de que muriera en 2018.
A pesar de que el mundo despidió a Stephen Hawking en 2018, su legado científico y sus advertencias sobre el futuro cobran una relevancia sin precedentes este 20 de enero de 2026.
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El cosmólogo británico, quien dedicó su mente brillante a descifrar la radiación de los agujeros negros, dejó un mensaje que hoy resuena en las agendas de las agencias espaciales más importantes: la Tierra tiene fecha de caducidad y la expansión hacia el cosmos no es un lujo, sino una necesidad existencial.
Hawking fue enfático al declarar que “la humanidad no sobrevivirá en los siguientes mil años” si no logra propagarse en el espacio. Para el físico, nacido en Oxford en 1942, la fragilidad de nuestra biosfera frente al desarrollo descontrolado de la inteligencia artificial, el calentamiento global y la posibilidad de pandemias diseñadas por ingeniería genética, convertía la colonización de otros planetas en el único "seguro de vida" viable para el ser humano.

Stephen William Hawking fue un físico teórico, astrofísico, cosmólogo y divulgador científico británico.
El triunfo de la mente sobre la materia
La biografía de Hawking es un testimonio de la voluntad humana. Diagnosticado con Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) a los 21 años, desafió los diagnósticos que le daban apenas unos meses de vida. Lejos de rendirse, transformó su silla de ruedas en una plataforma desde la cual explicó al gran público conceptos tan densos como la singularidad del espacio-tiempo a través de su obra maestra, Breve historia del tiempo.
Su filosofía personal se basaba en la premisa de que "siempre hay algo en lo que puedes tener éxito". Esta visión de la "continuidad inteligente" invitaba a no bloquearse ante las grandes crisis, sino a identificar el margen de acción posible y avanzar paso a paso.
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Para Hawking, rendirse era la única forma real de fracaso, mientras que persistir -ya fuera ajustando un plan o cambiando de estrategia- era la esencia del progreso.
El desafío del nuevo siglo
En sus últimos años, Hawking se convirtió en un crítico feroz del desarrollo de la inteligencia artificial sin supervisión ética. Advertía que una IA capaz de rediseñarse a sí misma podría superar biológicamente a los humanos, llevándonos a un escenario de obsolescencia. Por ello, instaba a que cada avance científico estuviera acompañado de una profunda responsabilidad global.
Hoy, mientras la humanidad mira hacia Marte y la Luna con planes concretos de asentamiento, las palabras de Hawking sirven como brújula y advertencia. Su mensaje final es claro: el conocimiento es nuestra mejor herramienta para sobrevivir, pero la curiosidad por el universo debe ir de la mano con la sabiduría para no destruir el hogar que aún habitamos.