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Heladas nocturnas y calor afectan cultivos de pequeños productores en Tungurahua
Según el Inamhi las bajas temperaturas se mantendrán hasta el 15 de agosto. Los pequeños agricultores son los que más sufren por sus cultivos.
Noches heladas y tardes con temperaturas elevadas, acompañadas de fuertes vientos, están golpeando con fuerza a los pequeños productores agrícolas de Ambato y el resto de cantones en Tungurahua.
El contraste térmico, que en cuestión de horas pasa de un grado centígrado durante la madrugada a cerca de 20°C en la tarde, ha puesto en riesgo la producción local de frutas y hortalizas.
Lidia Tibán, productora de la parroquia Picaihua, sur de Ambato, lamenta que gran parte de sus cultivos de mora y maíz se han perdido por las heladas registradas en la última semana. “No esperábamos este frío tan intenso en agosto. Las plantas se quemaron y ya no se recuperarán para esta temporada”, expresó con preocupación.
Escarchas dañan los frutos
De acuerdo con el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), el descenso de temperaturas en la noche y madrugada, junto con la baja humedad relativa, permite la formación de escarcha en zonas agrícolas, lo que daña hojas y frutos. Las bajas temperaturas estarían entre 0 a 5 grados centígrados y se prevé hasta el 15 de agosto.
El ingeniero agrónomo Carlos Medina explica que este fenómeno es particularmente perjudicial para los pequeños productores, quienes no cuentan con sistemas de protección como riego por aspersión nocturno o coberturas plásticas. “El cambio brusco de temperatura somete a las plantas a un estrés fisiológico, disminuyendo su capacidad productiva. En el día, el calor acelera la deshidratación, y los vientos fríos incrementan el daño mecánico en hojas y flores”, detalla.

En la parroquia Izamba, Segundo Poalacín observa con impotencia cómo el maíz, las papas y las fresas muestran signos de daño. “Las hojas se tornan negras, el fruto se ablanda y ya no sirve para el mercado. Esto significa pérdidas económicas importantes”, afirma.
El Inamhi recomienda a los agricultores implementar medidas de prevención como coberturas temporales, riego preventivo y monitoreo constante del pronóstico del tiempo.
Sin embargo, para muchos pequeños productores, el acceso a estos recursos sigue siendo limitado, lo que deja sus cosechas vulnerables a un clima cada vez más variable.