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Farándula

Un bar se convierte cada miércoles en el ‘laboratorio la risa’
Comediantes y curiosos aprovechan el ‘open mic’ o micrófono abierto para subir al escenario a soltar su mejor material… Los mejores chistes se quedan
Los miércoles por la noche, en un bar de Samborondón, la música y el bullicio se detienen para dar paso a un ritual de risas, ocurrencias y pruebas de humor.
No es un show tradicional, sino un ‘open mic’ o micrófono abierto: un escenario donde comediantes de distintas trayectorias se enfrentan al público con un solo objetivo, hacerlo reír mientras perfeccionan su arte. Los chistes que más aplausos reciben son los que se quedan para futuras presentaciones públicas o shows privados.
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Entre la docena de comediantes que se paran frente al micrófono hay de todo: profesores de inglés, periodistas deportivos, productores de televisión, controladores aéreos… Todos ven en este espacio una forma de liberar el estrés y, de paso, ganarse la cerveza que reciben como premio.
Kevin Fernández, productor de TV, humorista y fundador, desde hace más de cinco años, del grupo Lapsus Comedy, describe el evento como “el gimnasio de los comediantes”. Para él, este espacio es indispensable para crear una verdadera escena de comedia en el país.

“Aquí venimos a escribir, probar, fallar y volver a intentar. No siempre un chiste funciona, pero de eso se trata. El material que la gente ve en un show nació aquí, en un micrófono abierto como este”, cuenta Fernández a EXTRA. Con más de dos décadas dedicadas al humor, recuerda que en la década de los 90 condujo el programa Lapsus Brutus.
Fernández destaca que el ‘open mic’ es inclusivo. Cualquiera puede subir al escenario, ya sea profesional o alguien que nunca ha contado un chiste en público. “Para crear escena necesitamos comediantes nuevos, y esto es una puerta de entrada”, afirma.
Hay chance para todos
Coinciden con él los humoristas venezolanos Eduardo ‘Bebo’ Requena, de 28 años -siete viviendo en Guayaquil y tres en la comedia-, y su compatriota Enrique Pagola. Ambos trabajan en ‘delivery’ y ven en el stand-up una forma de ingreso extra.
El espacio también acoge a mujeres que disfrutan contar chistes. Una de ellas es Doris Alcívar, comunicadora deportiva y especialista en tenis con más de tres décadas en medios, quien a los 49 años decidió cumplir un reto personal y probar suerte en el stand-up.

“Subí al escenario solo para ganarme una cerveza y sacarme la espina, pero me fue bien, me e ncantó y me quedé. Esos chistes que yo escribo hablan de maternidad, de la vida después de los 40 y de mi relación con mi esposo argentino”, comenta emocionada.
Creador del Lapsus Comedy
Entre el público habitual está Carlos Ríos (32), quien, siempre que puede, se escapa para disfrutar del ambiente: humor, risas y una cerveza fría con los ‘panas’ que ha hecho en el lugar. La velada puede durar más de dos horas, y cada intervención está cronometrada: ningún chiste pasa de los cinco minutos.
Se abre paso en México
Juan Enríquez, ecuatoriano que busca crecer en la competitiva escena del stand-up de Ciudad de México, regresó al país para visitar a su familia y subió al escenario donde se formó. Con su personaje Juanónimo, asegura que los ‘open mics’ son esenciales para pulir material antes de shows más grandes.
“Uno prueba chistes, ve cuáles funcionan y con eso arma el show. En mi caso no necesito un hilo conductor, digo cosas al azar que igual hacen reír. México tiene un mercado enorme, pero el proceso creativo es el mismo: todo comienza aquí, probando frente a un público real”, señala.
En todas sus presentaciones, Enríquez usa gafas oscuras, viste buzo y lleva un pequeño cuaderno con ‘one liners’, chistes cortos de una sola línea. Fue uno de los más aplaudidos de la noche.
Allan Papi y su humor de color
Con 32 años y una carrera dedicada a la comedia, Allan Papi ha llevado su humor a varias ciudades del país y planea expandirse a Colombia. Su estilo mezcla observación y vivencias personales.

“La gente cree que solo hago chistes de color, pero hablo de todo: de cuando era niño, de cuando me obligaban a comer sopa, de mi vida. Este es mi trabajo a tiempo completo, aunque todavía es difícil vivir solo de la comedia por la situación del país. Pero alguien tiene que ocupar ese espacio y dar rrisas cuando más se necesitan”, afirma.
Allan Papi participó en 2023 en el reality Desafío a la fama de Ecuavisa y espera ser convocado para una nueva producción que le permita mostrar su talento.
Oportunidad para todos
El open mic también ha recibido a humoristas de México, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia y Venezuela que, al enterarse de su existencia, lo visitan durante su paso por Ecuador.
“Es parte de la cultura del stand-up: en cualquier país buscas un micrófono abierto, te apuntas y pruebas tu material. Aquí hay oportunidad para todos”, explica Fernández. Algunos comediantes se han ido, otros persisten.
Para los locales, este laboratorio de risas da la confianza necesaria para luego enfrentar escenarios más grandes, donde presentan shows con material ya probado. Uno de los eventos destacados que ha surgido de este proceso es Guayas y Kill, liderado por el comediante Chico de Cristal.
Para el público, es una noche de humor fresco y espontáneo. Para los comediantes, es un paso vital en la profesionalización del stand-up en Ecuador.
“Aquí no solo se cuentan chistes; se construye la escena, se forma comunidad. Somos una familia disfuncional, pero con un objetivo común: que la comedia ecuatoriana tenga un espacio propio y crezca”, concluye Fernández.
El micrófono abierto también reúne a los humoristas
- Víctor ‘Chino’ Samaniego: Con dos años en el stand-up, este controlador de tránsito aéreo encontró en el humor una vía de escape del estrés laboral.
- Luis Ernesto Valdés, ‘El fragmentado de la comedia’: A sus 30 años, combina múltiples trabajos (profesor de ciencias, taxista, bailarín de tango) con su pasión por hacer reír en la noche guayaquileña.

- Juan Alberto Peña, ‘El Beato de Nobol’: Ocho años de trayectoria dedicados exclusivamente a la comedia lo han convertido en uno de los referentes de la escena local.