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¡Anzuelos atrapatodo!

Autoridades dicen que “aquí no pasa nada”, pero expertos y organizaciones piden evitar sobreexplotación de la fauna marina. 

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Las embarcaciones de pesca industrial están cerca de Galápagos.Cortesía

Cercados por más de 250 barcos, la mayoría chinos. Así permanece el borde de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) del Ecuador y la Reserva Marina de Galápagos (RMG). Pese a ello, el Gobierno ecuatoriano, usando la imagen de un radar, insiste en que la situación “va viento en popa”, que no pasa nada.

Pero expertos y organismos ‘no se comen ese cuento’. Ellos advierten que una sobreexplotación de la fauna marina de esa zona pone en riesgo el equilibrio de Galápagos y ocasiona la extinción a especies migratorias.

Los cuestionamientos tomaron fuerza hace tres semanas, cuando se perdió la pista al tiburón ballena Esperanza, que forma parte de un plan de rastreo satelital. Aunque no hay pruebas por su ausencia, los dardos apuntan a esas embarcaciones.

El ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, dice que hay un corredor de aguas internacionales sobre las cuales Ecuador no tiene jurisdicción.

Quizá las naves estén fuera de las 200 millas, pero para Javier Cardoso, abogado experto en Derecho Marítimo y Pesquero, no significa que no estén transgrediendo la jurisdicción nacional.

Su posición es porque los pesqueros industriales recurren principalmente al palangre, que consiste en un cordel largo y grueso del cual penden a trechos unas cuerdas más finas con anzuelos en sus extremos que llegan a medir hasta 130 millas náuticas (ver gráfico).

“Una milla náutica tiene 1,8 kilómetros. Estamos hablando de que 100 millas náuticas son casi 200 kilómetros. Este arte de pesca es tan largo que es como lanzar una caña de pescar que llegue a Cuenca. Por los vientos, por las corrientes, fácilmente estos artes se introducen a nuestra jurisdicción”, explica Cardoso.

Agrega que un palangre tiene 4.000, 6.000 o 10.000 anzuelos en la línea, es decir, en todo el nylon.

Por ello, el exdirector nacional de los Espacios Acuáticos, Carlos Vallejo, duda que la flota permanece fuera del mar ecuatoriano. Sostiene que el país debe extender las labores de inteligencia, ejecutar operaciones de exploración aeromarítima e intensificar el monitoreo satelital.

Cardoso recuerda que, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), cualquier país podría pescar en altamar. Pero eso no significa que “hagan fiesta” con las especies.

Afirma que a quienes “se quieren pasar de sabidos” se les debe aplicar el artículo 21 del Convenio de Nueva York para Especies Altamente Migratorias y Transzonales (1995), que determina detención, abordaje e inspección en altamar.

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