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Burhan Ozbilici, el hombre que retrató al asesino del embajador ruso

Hay quienes dicen que la imagen del diplomático muerto en el suelo mientras el criminal vocifera con el arma en la mano podría ser ‘la foto del año’.

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Hay quienes dicen que la imagen del diplomático muerto en el suelo mientras el criminal vocifera con el arma en la mano podría ser ‘la foto del año’.Burhan Ozbilici

Burhan Ozbilici es un fotógrafo de ‘bajo perfil’. No presume de sus fotos, no tiene página web ni publica en plataformas como Flickr o Instagram. Va a una cobertura, cumple la tarea, manda las fotos a la agencia Associated Press, viaja y el tiempo que le queda lo comparte con sus gatos siameses Kirik Pasha y Príncipe Bandit... Pero estar en el momento indicado este 19 de diciembre -probablemente- le hará pasar a la historia.

La tarde de este lunes el fotógrafo nacido en Ankara (Turquía) cubría la inauguración de una exposición fotográfica cuando, durante el discurso del embajador ruso Andrei Karlov, un hombre tomó la palabra y disparó al menos ocho veces. El diplomático llevaba varios minutos leyendo cuando un tipo de traje y corbata gritó: “Allahu Akbar” (Dios es grande) y acabó con su vida.

El fotoperiodista fue testigo y registró el momento. De pie, frente al asesino y con su Canon en mano, Burhan Ozbilici se impuso a sus nervios y capturó las primeras imágenes del sujeto que asesinó al embajador de Rusia en Turquía. Hay quienes dicen que la imagen del diplomático muerto en el suelo mientras el criminal vocifera con el arma en la mano podría ser ‘la foto del año’. El lente del turco incluso captó imágenes en que el matón le apunta con la pistola.

¿Quién es el profesional que inmortalizó el momento? Poco se sabe. No hay un portal en donde su ‘bio’ esté disponible ni una plataforma en donde se expongan sus fotos. De su actividad escueta en redes sociales como Facebook y Twitter se deduce que es un tipo metódico y reflexivo.

En Facebook dice que vive en Estambul (Turquía). En una de las pocas fotos que comparte, aparece en medio de un río en pantaloneta con el mensaje: “I am walking, swimming in a little Kashmiri river, a survivor of the devastating earthquke... But I am not a Tarzan, just a journalist...”. (Estoy caminando, nadando en un pequeño río de Cachemira, un sobreviviente del terremoto devastador. Pero no soy Tarzán, solo un periodista”. Burhan Ozbilici es un hombre humilde.

Su humildad también se expresa en otra publicación de 2005, tras la cobertura del terremoto en Cachemira (Pakistán). En la red social escribió que estuvo “extremadamente orgulloso y feliz porque mi reportería sirvió de ayuda a los damnificados”. Sus arrugas y canas dan cuenta de un tipo que bordea o supera los 50 años.

Usa lentes y es de estilo más bien casual: pantalón de casimir o jeans ajustados con correa; camisas de cuadros; zapatos de suela o de ‘combate’ estilo montañero, según la ocasión lo exija; tonos neutros: negro, gris, beige... En su oficina, dos cámaras Canon con teleobjetivos comparten el escritorio blanco con un par de computadores y una pila de periódicos. Las paredes y las persianas son blancas, así como la luz de los focos.

El método de Burhan Ozbilici le permitió hacer una captura vertical del asesinato para una posible portada. Esa imagen describe la situación de pánico que se vivió en la galería. Un momento que terminó cuando el asesino gritó en árabe la frase: “Somos los descendientes de aquellos que apoyaron el profeta Mahoma, a la yihad” y fue acribillado con 15 disparos.