Exclusivo
Actualidad

¡La esperan los brazos de papá!

Valentina mejora cada día. Su padre, quien está aislado debido al virus, aguarda impaciente el momento de poder verla. Sus médicos serán sus padrinos.

Imagen Imagen 4
Valentina lleva su nombre por superar las adversidades y tener una recuperación exitosa. Ya toma biberón y salió de la termocuna. Cortesía

Casi no abre los ojitos, pero se mueve cada día un poco más. Eso llena de esperanza a Alejandro Escobar, su padre, quien aún no ha podido conocer a Valentina.

Esta familia es una de las tantas que la pandemia trastocó. Antes de marzo, Alejandro y su esposa, Ely, esperaban con ansias la llegada de su primera hija. Pero la COVID rompió todas las ilusiones.

La madre se contagió del virus. De un momento a otro, su salud empeoró y debieron hacerle una cesárea en el Hospital de la Policía, a las 22:45 del 11 de julio, pues requería unos medicamentos más fuertes que el embarazo no resistiría.

Nathaly

Vendió hasta el alma para curar a su segundo hijo con cáncer

Leer más

Valentina nació, pero su mamá a los dos días perdió la vida. Todo pasó muy rápido.

Alejandro sufrió una fuerte crisis por la muerte de su esposa. Además, él también dio positivo para el virus. “Yo estaba desesperado”, recuerda el hombre, quien aún permanece en aislamiento. Por eso no ha podido acercarse a su bebé.

Pero ha confiado tanto en los médicos que la han cuidado, que los eligió como padrinos. Ellos son Javier Buitrón, director del hospital, y la subteniente Paola Peñafiel, quien la atendió desde que nació.

Por ahora Valentina se recupera satisfactoriamente. Y ayer estaba previsto que le hicieran una prueba a Alejandro para saber si aún tiene el virus. Sobre la celebración por su nacimiento, “estamos viendo si la mandamos bautizada o lo hacemos en el Tena”, cuenta Buitrón.

NECESITABA ATENCIÓN

Ely era enfermera. Su esposo, Alejandro, es policía. Ambos vivían en el Puyo, provincia de Pastaza. Cuando empezó la emergencia sanitaria, ella se quedaba en casa, aunque varias veces tuvo que salir al hospital. Él debió seguir trabajando. “No sabemos dónde o cómo nos contagiamos”, lamenta el hombre.

Drama - Cáncer - Carné - Discapacidad

Niegan carné de discapacidad a joven con cáncer ocular en Quito

Leer más

Ya con treinta semanas de embarazo, Ely presentó fiebre y taquicardia. La llevó a un hospital público, pero en un primer momento “aparentemente no estaba contagiada”.

Enseguida la llevó a una casa de salud del IESS en el Tena. Allí les dijeron que ya necesitaba de atenciones de tercer nivel. “No había camas por la misma pandemia”, relata.

Alejandro se había comunicado con el director del Hospital de la Policía, en Quito, y aunque las camas de la Unidad de Cuidados Intensivos estaban ocupadas, la recibieron. “Justo una persona fue llevada a piso. Teníamos que hacer algo”, rememora Buitrón.

Al llegar, sus pulmones estaban colapsados. Además, Ely sufría de vasculitis (inflamación de los vasos sanguíneos). Después, cuando dio a luz, no pudo ni siquiera ver a su bebé, cuyo estado de salud era grave. No tenía signos vitales y debieron hacerle reanimación.

“Ha sido una situación difícil, mi esposa ya no está y no he podido abrazar a mi hija”, agrega el padre. Guarda silencio por unos minutos y recupera el tono de voz. La buena noticia, en medio de todo, fue que la niña no estaba contagiada.

Valentina
Javier Buitrón, director del Hospital de la Policía, será el padrino de bautizo de Valentina.Cortesía

AYUDA

Juan Carlos Mayorga, primo de Alejandro, cuenta que la familia emprendió una campaña de ayuda. “El afán no es sacar provecho de la situación. Simplemente es algo complicado por lo que nadie debería pasar”, comenta.

Por eso existen varios puntos de recolección de pañales, ropa de bebé, leche de fórmula (ya que no habrá lactancia). “Lo más importante son los pañales porque crece muy rápido y enseguida no le quedan”, agrega Juan Carlos.

Ahora Alejandro es un padre viudo, y aunque no ha superado la pérdida de su esposa, las fotos y videos que le envían de su hija lo hacen tomar fuerza. “Quiero que sepan que siempre hay esperanzas. Ella es la mía y lo que tengo para vivir”, concluye el padre de familia.

DONACIONES
  • Si usted desea colaborar con esta familia puede comunicarse al  097-908-3118. También a este Diario en Quito al: 395-6480.
TE RECOMENDAMOS