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Diario Extra Ecuador

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Etiquetas que denuncian la violencia machista en Latinoamérica

Desde las redes sociales, con etiquetas como #TodasSomosMartha, #TodasSomosDiana y #AmigaLlegué se denuncia la violencia machista en Ecuador y el mundo.

Guayaquil. A través de redes sociales, se convocaron marchas en diversas ciudades del país para denunciar la violencia de género.

Guayaquil. A través de redes sociales, se convocaron marchas en diversas ciudades del país para denunciar la violencia de género.Alex Lima / Extra

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Las redes sociales se han convertido en un espacio en el que miles de usuarios se manifiestan cada día en contra de la violencia machista en el mundo. Estas son algunas de las etiquetas que la han denunciado en Latinoamérica.

#AmigaLlegué

Bajo esta etiqueta, se viralizó una manifestación en redes sociales tras el femicidio de Agustina Imvinkelried, de 17 años, quien fue interceptada por un hombre, de 39, en la localidad de Esperanza, en Argentina, cuando salía de una discoteca. Tras el suceso, el hashtag trajo a debate “los recaudos que toman las mujeres a la hora de volver a sus casas, generalmente, tras una salida en la noche”, publica el medio argentino La Nación.

#NiUnaMenos

En 1995, Susana Chávez escribió: “Ni una muerta más”. Así la poetisa mexicana protestó por casos de femicidio registrados en Ciudad Juárez. En 2011, la asesinaron. Encontraron su cuerpo en la colonia Cuauhtémoc: había sido mutilada por tres hombres, luego de que ella amenazara con denunciarlos por ser de la pandilla Los Aztecas.

Fue su consigna la que inspiró al movimiento feminista #NiUnaMenos, que surgió en Argentina, en 2015, tras una serie de crímenes que se registraron en ese país.

En marzo de ese año se informó sobre el hallazgo del cuerpo sin vida de Daiana García. Tras el suceso, varias comunicadoras y activistas organizaron una maratón de lectura en la Biblioteca Nacional, bajo ese lema. El objetivo fue hablar sobre la violencia de género.

En mayo de 2015, la policía argentina encontró el cuerpo de Chiara Páez, de 14 años, quien estaba embarazada. Su muerte fue causada por los múltiples golpes que su novio le propinó. Usuarios en redes sociales expusieron su preocupación e indignación al respecto: “‘¿No pensamos hacer nada? Nos están matando a todas’, se comenzaron a preguntar algunas mujeres en Twitter, entre ellas las periodistas Marcela Ojeda, Florencia Etcheves, Ingrid Beck e Hinde Pomeraniec”, cita La Nación.

Este colectivo salió a las calles para protestar y exigir al Estado políticas que erradiquen la violencia de género y que eviten el femicidio. La iniciativa hizo eco en el mundo a través de Internet, consolidando uno de los movimientos más importantes de la región.

#VivasNosQueremos

En 2016, las argentinas se movilizaron acuñando este lema. A través de las etiquetas #VivasNosQueremos y #NiunaMenos se realizó una convocatoria en Twitter y Facebook, cuyo objetivo era solicitar al gobierno programas de protección a las víctimas de violencia de género. Asimismo, se pedía la despenalización del aborto en Argentina.

#MiPrimerAcoso

#NiunaMenos se extendió por varios países de América Latina y dio pie a una serie de iniciativas que permitieron a las mujeres contar sus historias —sin censura— en plataformas digitales.

#PrimeiroAsseido surgió en Brasil, luego de que una menor, concursante de MasterChef Junior Brasil, fuera acosada en redes sociales. La niña, de 12 años, recibía en su cuenta cientos de mensajes que decían que se veía “muy grandecita” y que esto la convertía en “violable”, apunta Vice.

La indignación fue tal que varias personas, víctimas de acoso sexual, decidieron compartir sus experiencias utilizando esa etiqueta; mientras que en los países de hispana se utilizó #MiPrimerAcoso.

En Ecuador

Dos enunciados han unido a los ecuatorianos tanto en redes sociales como en las calles: #TodasSomosMartha y #TodasSomosDiana. Esto tras registrarse dos brutales episodios de violencia machista en una semana: el caso de Diana Ramírez, a quien su pareja —de nacionalidad venezolana— asesinó en la vía pública y frente a la Policía, en Imbabura; y el de Martha, víctima de una violación grupal en un restaurante de Quito.

“En 2019 ya se registran seis casos de femicidio”, explica Lita Martínez, directora ejecutiva de Centro Ecuatoriano para la promoción y acción de la Mujer Guayaquil (CEPAM), incluyendo el de Diana.

Las estadísticas que recoge la Subsecretaría de Derechos Humanos y Cultos, indican que desde el 10 de agosto de 2014 hasta el 23 de diciembre de 2018, se reportaron 313 casos de femicidios en el país, de los que 309 fueron judicializados, 143 con resolución judicial y 157 tienen algún tipo de sentencia, condenatoria o ratificatoria de inocencia.

Mientras que “entre 2015 y 2017, 18.100 mujeres denunciaron haber sido violentadas sexualmente”, señala Martínez.

Erradicación

Martínez considera que para erradicar esta problemática se debe eliminar el rol de género, donde el hombre es la cabeza de la casa y la mujer se limita a obedecerlo. “El hombre cree que es dueño de la casa, de los hijos, de su pareja. Cree que es dueño del cuerpo de la mujer cuando relación termina”, agrega.

CEPAM, a través de campañas, alerta a las mujeres sobre los tipos de violencia —física, sexual, psicológica y patrimonial— y cómo estos pueden desencadenar en femicidio.

“Los operadores de justicia no pueden dejar estos casos en la impunidad. Tenemos que crear conciencia y prevención sobre el femicidio”, detalla Martínez.

Sanciones legales

En el Código Orgánico Integral Penal (COIP), el artículo 155 estipula que se considera violencia a toda acción que consista en maltrato físico, psicológico o sexual ejecutado por un miembro de la familia en contra de la mujer o demás integrantes del núcleo familiar.

Dependiendo de las lesiones y gravedad se pueden dar de 30 días a 7 años de prisión al agresor. Cuando se trata de violencia psicológica, la persona puede ser sancionada de 7 días hasta 3 años de privativa de libertad, según el artículo 157.

Sobre el femicidio, el COIP en su artículo 141 estipula que en este delito al asesino se le dará una sentencia de 22 a 23 años de cárcel.

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Si pongo en el buscador de WhatsApp “llegué”, en todas mis conversaciones con amigas esta presente la preocupación. “Llegaste?” “pudiste llegar bien?” “espero a que llegues con vida”. La que llegó se queda despierta hasta el mensaje que avise que su amiga pudo llegar y si llegó bien, es decir si ningún varón le mostró sus genitales, la abusó, la intimidó, la acosó o la agredió en el camino. Nos mandamos las ubicaciones por si desaparecemos en el trayecto, o la foto con los datos del conductor. Nos mandamos audios fingiendo que somos esperadas en la puerta para que el conductor escuche. Cuando nos enteramos de un nuevo femicidio, muchos varones aparecen expresando que a ellos también los matan, y los matan más. No me parece poco importante, pero les pregunto, en su día a día: ¿es parte de su rutina cuidarse de nosotras? ¿a cuántos amigos les comparten su ubicación por si no llegan a su casa? ¿avisan todas y cada una de las veces que salen, si llegaron, y si llegaron bien? ¿si no llegan, la principal preocupación es que hayan sido violados y asesinados? ¿que recaudos tienen que tomar para vivir a pesar de nosotras? ¿en que medida las causas de su muerte tiene que ver con el rol que se le asigna a la mujer y sus “atributos”? ¿tiene que ver con una larga historia de discriminaciones y abusos? Creo que si imprimo, recorto y pego todas las veces que avisé que llegue para que nadie presuma que un tipo me mató en el camino, te empapelo la ciudad. ¿Ustedes, qué onda?

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