Hay temor por las barandas del estadio de Emelec: "Van a caerse y podrían matar a alguien"
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Hay temor por las barandas del estadio de Emelec: "Van a caerse y podrían matar a alguien"

Miguel Veliz, quien vive frente al estadio George Capwell, pide que arreglen las barandas por el peligro que representan.

Las barandas del estadio Capwell están medio flojas.
Las barandas del estadio Capwell están medio flojas.Christian Vásconez / EXTRA

Cada tarde, Miguel Veliz sale de su casa color rojo y crema con su bicicleta a dar un paseo en el sector de Pío Montufar y San Martín, frente al estadio George Capwell, en Guayaquil.

Con cualquier vecino que se topa, su tema de conversación es el mismo: las barandas de la tribuna Este del estadio de Emelec, las cuales están pendiendo de un hilo.

“Ya fuimos a hablar con la administración del estadio, pero uno de los señores nunca tiene tiempo para atendernos. Le da poco interés y esto es algo que podría matar a cualquiera”, dice Veliz.

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El problema empezó hace más de un año. Sin embargo, en diferentes ocasiones lo han arreglado, pero en poco tiempo vuelven a estar en mal estado.

“No le han dado importancia a esto y los moradores vivimos en zozobra porque no sabemos en qué momento pueda haber un accidente”, añade.

La comunidad de este sector pidió que la administración del estadio de Emelec tome cartas en el asunto para evitar una tragedia.

A su vez, Marco Antonio Triviño, otro morador del sector, acotó que hace más de un año se cayó una de las barandas a la madrugada y que, por ello, realizaron un mantenimiento, pero que con la actual problemática no han obtenido ayuda.

“Tenemos hijos y pasan por aquí todos los días, al igual que la gente del común. Esto nos tiene con miedo de que mate a alguien”, prosiguió Triviño.

Entre tanto, el vecino Freddy Cedeño, quien reside frente al estadio, dijo que cada que sale de casa, tiene el temor que una de las barandas caiga y pueda dañar su propiedad, su vehículo o la vida de su sobrino.

“Eso (las barandas) puede venirse en cualquier momento. Ojalá no le quite la vida a nadie, pero si me daña algo, ¿quién me responde?”, concluyó.