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La agonía de Kael, el niño maltratado, violado y quemado en Naranjal

El habría permanecido en su casa sin recibir tratamiento. Vecinos cuentan que llantos y gritos desgarradores provenían de la casa del menor de edad

La madre de los niños afectados recibe un abrazo de consuelo por parte de la agente de la Unipen que ayudó en la captura de la madrastra y el padre.
La madre de los niños afectados recibe un abrazo de consuelo por parte de la agente de la Unipen que ayudó en la captura de la madrastra y el padre.GRANASA

FUERON 12 DÍAS DE DOLOR, llanto y agonía. Los gritos desgarradores de Kael, de 6 años, alarmaron a un vecindario del centro del cantón Naranjal, en la provincia del Guayas.

Y aunque los lamentos del menor de edad encogían los corazones de los habitantes, ellos prefirieron no involucrarse y menos preguntar qué pasaba dentro de ese hogar.

Sin embargo, dos moradoras revelan a EXTRA que presumían lo que ocurría entre las cuatro paredes de aquella casa, donde aún residen dos adultos y hasta el pasado viernes habitaron seis menores de edad.

“Todas las mañanas y durante varios días escuchábamos a un niño llorar desesperadamente, su llanto me erizaba la piel”, comenta una de las vecinas, quien pidió no revelar su nombre por temor a represalias.

Otra, quien tampoco quiso proporcionar su identidad, rememora que muy pocas veces los niños salían de la vivienda, y que cuando lo hacían era en compañía de la madrastra, quien también es madre de otros cinco menores de edad y abuela de una niña de un año.

“Desconocíamos que ella no era la mamá de dos de los pequeños. La señora no tiene amistad con nadie en el barrio, ni su nombre conocemos, pero lo que sí puedo decir es que en esa casa se escuchaban gritos, llantos y lamentos de niños, seguramente eran los del bebito que está hospitalizado y también los de su hermanita”, expresa aún consternada la vecina.

El pasado 4 de septiembre, Kael fue llevado por su madrastra hasta a una casa de salud de la localidad, porque supuestamente presentaba una dolencia estomacal que le habría provocado convulsiones. La doctora que lo atendió observó que el niño además tenía lesiones en diferentes partes del cuerpo y que posiblemente había sido víctima de abuso sexual, ya que en sus partes íntimas tenía laceraciones.

Aquella madrugada, la mujer que lo llevó al hospital se identificó como la madre del pequeño e indicó que las quemaduras en el cuerpo eran porque días antes, el pasado 23 de agosto, le había caído una olla con sopa hirviendo.

La abogada Patricia Castro Coronel, representante de los familiares de los menores afectados, afirma que, según la información recabada por las autoridades, el niño habría permanecido durante 12 días sin recibir tratamiento.

“Los gritos que escucharon en el barrio posiblemente eran por las gravísimas quemaduras que presenta la criatura... Un inocente ha sido lastimado de manera horrorosa”, expresa.

El último jueves, la mamá de las víctimas y su abogada viajaron desde Guayaquil hacia Naranjal para solicitar información al centro médico donde fue atendido por primera vez Kael, a la Fiscalía y a la Unidad Nacional de Investigación y Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Unipen).

El pasado 9 de septiembre, la madrastra fue detenida. Sin embargo, se le ordenó medidas cautelares.
El pasado 9 de septiembre, la madrastra fue detenida. Sin embargo, se le ordenó medidas cautelares.Cortesía

No sabe qué pasó...

Pero no solo las vecinas afirman desconocer lo que ocurría dentro de la vivienda de un piso, que fue alquilada hace 11 meses por la familia oriunda de Atacames, cantón de la provincia de Esmeraldas.

Según la versión proporcionada a EXTRA por el padre de Kael y padrastro de su hermanita de 8 años, quien también presenta huellas de maltrato y de abuso sexual, él desconocía cómo habría ocurrido el supuesto “accidente casero” que ha provocado quemaduras en el 80 por ciento del cuerpo de su hijo.

También ignora cómo le introdujeron un palo de escoba al pequeño, lo que le causó laceraciones en sus intestinos.

“Me encontraba en la camaronera donde trabajé por más de un año. Allí permanecía por 20 días, hasta que salía libre. Cuando de repente recibí la llamada de mi esposa y me dice que mi niño ha sufrido un accidente, que le cayó encima la olla con sopa... Tampoco conozco lo que pasó en sus partes íntimas, me han dado varias versiones”, afirma.

Asomado en la ventana de su casa, detrás de una malla que ocultaba su rostro, con voz entrecortada y gesticulando con sus manos, cuenta que desde hace cuatro años no tiene comunicación con la madre de los niños y que tampoco ella preguntaba por sus hijos, pero que mientras estaban a su cuidado nunca fueron maltratados por él.

“A mis hijos nunca los lastimé, solo los regañaba, de vez en cuando. De su madre me separé y le quité a los niños porque un día llegué a su casa y encontré a los bebés jugando en ropa interior en el portal. Desde ese momento ella no volvió a ver a sus hijos... Y si le di mi apellido a la niña fue porque cuando inscribí a mi hijo, ella no tenía el de su padre biológico”, expresa.

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Sorprendida al escuchar el relato del padre, la abogada Patricia Castro le preguntó en tono enérgico: ¿Cómo puede decir que con usted los niños estaban bien, si ambos han sido víctima de maltrato y abuso sexual?

Luego de unos segundos de silencio, el progenitor respondió:

- No sé qué pasó realmente, porque al niño no le encuentran huellas de que haya sido una persona adulta quien le hizo eso. No sé exactamente cuándo ocurrió esto, realmente no lo sé (refiriéndose a la violencia con el palo de escoba).

Mientras continúan las investigaciones de la Policía y Fiscalía para conocer quién o quiénes maltrataron, quemaron y ultrajaron a los dos hermanitos, la tarde del pasado jueves, los cinco hijos y la nieta de la madrastra procesada por el presunto maltrato y el delito de violación, fueron rescatados de la vivienda, en Naranjal, por la Policía y el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), y ahora se encuentran en albergues.

La nena, de 8 años, también está en una casa de acogida, pero la situación de Kael es distinta, él está postrado en la cama de un hospital. Allí recibe los cuidados médicos y la protección que le habrían sido negados durante los días de tormento que vivió en su domicilio.

AUTORIDADES

Fiscal: “El informe no llegó a tiempo”

EXTRA se contactó con el fiscal Kenneth Amaya, quien el pasado 9 de septiembre realizó la audiencia de formulación de cargos en contra de la madrastra y decidió no iniciar instrucción fiscal contra el padre.

El funcionario indicó que tenía prohibido dar entrevista. Sin embargo, manifestó que no instruyó penalmente al papá de Kael porque de acuerdo a la versión que rindió y al informe del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) este indica que el señor pasaba encerrado trabajando por 20 días en una camaronera y que la señora quedaba a cargo de los pequeños.

No fue un hecho flagrante, pero la experticia de la agente motivó la investigación. Ella solicitó las boletas de captura”.Juan Orquera
Jefe del distrito Naranjal

Explicó que solo formuló cargos y solicitó medidas cautelares a la madrastra (presentarse los lunes y prohibición de salida del país), en este caso que no era de flagrancia, porque su intención era precautelar la seguridad de los niños. Y que no pudo iniciar instrucción por otro delito más grave, porque a él no le llegó el informe médico del perito legista.

“El hecho de que la madrastra se encontraba en un periodo de lactancia, me motivó a pedir medidas distintas a la prisión preventiva. Además, el MIES entregó tres días después de la audiencia un informe en el que se encontraba el reporte del médico legista. El informe no llegó a tiempo”, sostuvo.

EXTRA también buscó la versión del juez Wilmer Tapia, quien sustanció la audiencia de formulación de cargos. Él dijo que no podía pronunciarse del proceso, pero que durante la audiencia actuó de acuerdo al pedido que hizo el fiscal. “No se le dictó prisión porque Fiscalía no pidió”.

Hemos pedido que se investigue a las personas que viven en el sector, si escucharon los llantos y gritos desgarradores del menor”.Patricia Castro, abogada de las víctimas

El coronel Juan Orquera, jefe del distrito Naranjal, indicó que, aunque la Policía Nacional no tiene la orden de vigilar a los sospechosos, la institución, “como una entidad responsable, está monitoreando cualquier movimiento inusual que hagan estas personas”.