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La muerte la esperaba en Nanegal

Según sus familiares, la joven huyó de los supuestos maltratos de su pareja. Fiscalía formuló cargos al sospechoso por femicidio.  

velorio Marilyn
Los restos fueron velados en Palmitopamba, recinto donde nació la víctimaÁngelo Chamba

El cuerpo de Marilyn de la Torre fue sepultado ayer en Palmitopamba, un recinto de la parroquia Nanegal, en el noroccidente de Quito. Milton, su padre, no podía creer la crueldad con la que fue atacada. “Eso es tortura, nunca imaginé verla así”, dijo.

La joven, de 25 años, habría sido asesinada por su expareja, Roberto Ortega, de quien se separó hace un mes por supuestos maltratos.

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Su cuerpo fue hallado la tarde del pasado lunes en el patio de la casa que compartía con él luego de varias horas del crimen. Ortega fue detenido al día siguiente en el centro norte de la capital.

En el velorio, el féretro estaba tapado para evitar causarle más dolor de los familiares.

Según Milton, el cuerpo de su hija tenía varios golpes, dos cortes en su cuello, uno de ellos en la yugular. Además tenía otras heridas de puñal en las manos, porque habría intentado defenderse. “Tenía una marca en la cara, quizá por el forcejeo. Él estaba decidido a matarla”, aseguró el progenitor.

Milton se enteró de todo la tarde del lunes, cuando una hermana del sospechoso -entre lágrimas- le dijo que Marilyn estaba muerta. El padre llamó a la policía, pero no lo dejaron verla. Tampoco entendía lo que había pasado con su hija. Solo terminó de convencerse cuando la vio en la caja. “Al principio hasta pensé que era una broma”, agregó.

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AMENAZA

El sospechoso convivió con Marilyn durante dos años, en los cuales ella habría ocultado varias veces que era golpeada. “Una vez dijo que se cayó”, indicó Milton.

Cuando ella hablaba de separación, el implicado supuestamente le advertía que si lo dejaba, la mataría. La misma amenaza iba por si a la víctima se le ocurría denunciarlo, según el progenitor de la víctima.

En septiembre, ella decidió terminar la relación y se fue a la Amazonía con una tía. Solo volvió a Palmitopamba por el feriado, para visitar a sus padres y hermanos.

“La última vez que la vi me dijo: ‘papito, ya vengo, me voy a jugar vóley’”, contó.  Eso fue la tarde del último domingo. 

El caso recayó en la Fiscalía de San Miguel de los Bancos, donde le dictaron prisión preventiva y le formularon cargos por femicidio.  Mientras tanto, la familia buscará las pruebas necesarias para hallar justicia.

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