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La Pizarra y Lima 04, otros que se despiden por culpa de la pandemia

Por lo menos un 20 % de locales han cerrado en la urbe. Espacios gastronómicos y centros comerciales implementan promociones para reactivar las ventas

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Juan José Morán califica a la pandemia del COVID-19 como una "tormenta". Por la emergencia sanitaria, La Pizarra, restaurante del que era propietario, cerró sus puertas el pasado 22 de junio, luego de seis años de servicio.

 “Veníamos de dos-tres meses de temporada baja después de diciembre, que es temporada playera. La unión de esas dos cosas (la poca demanda y la llegada del virus) nos hizo imposible seguir operando”, explicó Morán.

El administrador de este restaurante, cuya especialidad eran las tapas, añadió como otro factor de clausura el paro nacional en octubre de 2019, que duró 12 días. Por todo esto, fue el “año perfecto” para impedir que el negocio prospere: “El paro nos afectó todos los negocios y la pandemia los terminó de fulminar”.

Las pérdidas de La Pizarra ascienden a 60 mil dólares, aproximadamente, durante los tres meses de confinamiento. El local llevaba cinco años instalado en el centro comercial Plaza Lagos, ubicado en la vía a Samborondón. Según Morán, apenas inició la emergencia, intentó seguir operando con entregas a domicilio para continuar atendido a los clientes.

“Los chicos que trabajaban en la cocina y que vivían lejos se quedaban a dormir a las casas de los que vivían cerca para venir a trabajar. Eso fue iniciativa de ellos”.Juan José Morán

Sin embargo, operar con un aforo máximo del 30 %, sumado al miedo de la ciudadanía por el coronavirus, no alcanzó siquiera para costear los gastos operativos, cuyos valores se mantenían.

A pesar de los planes que no se llegaron a cumplir, Morán y su equipo esperan algún día “volver más fueres que nunca”.

La Pizarra es solo uno de los tantos negocios que han cerrado, debido a la crisis del COVID-19. Nicolás Romero, miembro del directorio de la Asociación de Restaurantes del Guayas indicó a EXTRA que se registra un 20 % menos de establecimientos en la urbe, mientras que un 24 % de los locales aún sigue sin poder abrir.

Romero, quien también es administrador de Mercado del Río, ubicado en el Malecón 2000, contó a EXTRA que todo este espacio gastronómico está con descuento del 2x1, como medida para reactivar las ventas.

PERDIÓ TRES NEGOCIOS 'DE GOLPE'

La Tasca del Río
Álex Salvador, junto a su hijo, en La Tasca del Río, uno de sus locales.Cortesía

Álex Salvador, hasta antes de la emergencia sanitaria, administraba cuatro restaurantes. Sin embargo, tres de ellos tuvieron que cerrar indefinidamente: Lima 04 y La Tasca del Río, ubicados en Mercado del Río; así como una sucursal de La Orilla, ubicada en Sabor Plaza, en el sector de La Garzota.

El restaurante de comida peruana estaba a punto de cumplir un año de funcionamiento, mientras que La Tasca del Río y La Orilla, que se especializaban gastronomía española y ecuatoriana, respectivamente, habían nacido en 2018.

“Fue una decisión súper complicada: yo lo hablaba todos los días con mi mujer, revisaba los números, por más de que quería camuflar los números, crear estrategias, se veía complicado, entonces, era difícil. No tenía la cartera para decir: voy a aguantar tres meses. Ahí fue cuando tomé la decisión de quedarme con un solo local”, contó Salvador.

Las pérdidas acumuladas en los tres locales clausurados ascienden a $ 111 mil según estimaciones del administrador culinario, que a pesar de la dura situación económica estaba obligado a cancelar sueldos a todos sus empleados, así como costear el alquiler.

“Una marca que recién empieza no puede sostenerse mucho porque los problemas son enormes, no tienes una cartera con la cual responsabilizarte de eso, es imposible poder mantenerse a punta de fe, tienes que poner los pies sobre la tierra”.Álex Salvador

Al igual que Juan José Morán, Salvador sueña con algún día reabrir sus negocios, pero ambos no se atreven a fijar una fecha exacta, pues saben que el virus aún no se ha ido y las heridas causadas a la economía ecuatoriana demoran en sanar.

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