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La reinvención tocó la puerta a los bares tradicionales de Guayaquil

EXTRA conversó con los administradores de tres locales emblemáticos, quienes contaron los cambios realizados para sobrevivir en tiempos de COVID-19.

El Manantial
El Manantial funciona actualmente como una tienda en línea.Twitter y Freepik

“Estoy de luto. El Manantial cierra sus puertas. Maldita crisis. Meterse con los lugares sagrados…”. Este fue uno de los tantos comentarios en Twitter que generaron preocupación e incertidumbre entre los guayaquileños, ante el supuesto fin del tradicional bar El Manantial, ubicado en el sector de Urdesa.

La calma volvió poco después, cuando la propia cuenta de Instagram del establecimiento, creado en 1984, desmintió los rumores. La publicación anunciaba también una noticia: “Hemos implementado 'El Manantial Market', un emprendimiento temporal pero de mucha calidad para los hogares de Urdesa y sus alrededores. ¡Volveremos con más fuerzas!”.

Y es que desde el 12 de marzo pasado, Sydney Ramírez cerró su negocio al público debido a la cuarentena por la pandemia del COVID-19 y, un mes después, empezó a ofertar productos tradicionales de Manabí, de donde es oriunda, como queso, longaniza o sal prieta. Todo, vía online.

“Me mantuve durante un mes bien, entre abril y mayo la situación de la pandemia se mantuvo con bastante escepticismo de parte de la gente, por lo que no salía. Pero de ahí en adelante las cosas empezaron a cambiar, a partir de la quincena de mayo para acá, que estamos un poco más confiados de salir a la calle, la situación bajó”, dijo Ramírez a EXTRA.

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Según la administradora, las pérdidas de El Manantial ascienden actualmente a $180 mil. Esta difícil situación obligó a Ramírez a desprenderse de sus 12 trabajadores, al menos temporalmente. “Estoy con el corazón chiquitito porque me da pena por el negocio, por mis trabajadores”, lamentó.

Ante este duro momento económico, Ramírez comentó que ya envió una solicitud al Municipio para funcionar como restobar. “Estamos esperando la respuesta. Yo ya puedo funcionar, yo tengo cocina, pero no puedo porque el horario del semáforo amarillo no es rentable. Trabajar hasta las 21:00 significa que a las personas tengo que pasarles la factura a las 20:30 como tarde y abrir 18:00. Dos horas no son para nada rentables. Estoy esperando el semáforo verde para funcionar con poquísimo personal para ver cómo nos va, porque nadie me da la seguridad de que voy a poderlo mantener”.

Cuando llegue el momento de la reapertura de una de las cantinas más conocidas de Guayaquil, la administradora piensa en atender exclusivamente en las mesas exteriores del lugar para así ahorrar costos, como el del aire acondicionado. Asimismo, espera reincorporar a sus empleados: “Van a ser casi que mis socios... no con sueldo, sino que vamos compartir la ganancia, no puedo decirles: les voy a pagar el sueldo básico, porque todo es incierto, nada es seguro en este rato”.

UNA REALIDAD PREOCUPANTE

Holbach Muñetón, presidente de la Cámara de Turismo del Guayas, estima que, a la fecha, existen 10.000 desempleados en el sector de bares y discotecas, a nivel nacional.

En medio este duro presente, Rayuela, ubicado en el barrio Las Peñas, es otro bar que ha tenido que reinventarse para sobrevivir. Alejandro Bolaños indicó que el local que administra cerró sus puertas el 16 de marzo, y el 3 de abril iniciaron la modalidad de bar-delivery.

“Sacamos una línea de coctelería y realizamos una pequeña modificación del menú de comida. Incorporamos a un chef que ya había trabajado con nosotros en un inicio para darle un concepto diferente al bar en relación en la cocina”, explicó.

Sin embargo, tal como sucedió con El Manantial, el servicio tuvo buena acogida al principio, pero luego la demanda decayó. “Llega un tiempo en el que no vas a comer todo el tiempo lo mismo o va cayendo la capacidad económica de las personas, ahora todos están cocinando en casa, hay mucho desempleo” dijo Bolaños y agregó que, para diversificar sus ingresos, su emprendimiento abrió recientemente otra línea: catering de almuerzos para empresas e industrias.

El bar porteño ha realizado también  conciertos que se transmiten en vivo desde sus redes sociales para no perder su esencia. El pasado 6 de junio, Rayuela decidió reabrir para funcionar desde las 12:00 hasta las 20:00, de día como restaurante y de noche como bar. “No será lo mismo y tomará algún buen tiempo recuperar el ritmo de facturación, pero estoy seguro de que va a haber una recuperación”. A la fecha, Rayuela ha perdido cerca de $22 mil, según su administrador.

Pero existen también locales que, a pesar de sus intenciones, no han podido ingeniárselas para seguir operando y sobrellevar así la crisis. Diva Nicotina, por ejemplo, está catalogado como un centro de entretenimiento nocturno, por lo cual aún no puede reabrir hasta que el Municipio de Guayaquil pase al semáforo verde.

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Lleno total en la casa con los @demariaiguanas gracias #guayaquil !!

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“Estamos viendo la manera de, cuando nos den la apertura, darle a nuestros clientes algo (de comida) que les guste, estamos viendo si con nuestras bandas transmitimos en vivo”, explicó Norman Recalde, jefe de eventos de este local, también ubicado en Las Peñas. Incluso, adelantó que ya se ha conversado con una banda local para ofrecer un concierto vía YouTube. También se iba a realizar una fusión con un restaurante para ofrecer platos típicos, como caldo de salchicha, pero nada se ha podido cristalizar porque aún no cuentan con el permiso municipal para abrir. “Somos demasiado correctos y pegados a la ley”, subrayó Recalde.

Por todo esto el bar, cuyas pérdidas a raíz de la crisis se calculan en $25 mil a la fecha, se ha sostenido de los ahorros de sus administradores, quienes procuran no tener más gastos: “Nuestro dueño de casa se ha portado muy bien con nosotros, nos ha tenido mucha consideración, es uno de nuestros clientes fieles a nuestro bar, por ahí no vamos a tener problema. Igual, hay que pagar un alquiler más adelante porque nada es gratis”, aseguró Recalde, quien hizo un llamado a las autoridades para buscar una solución que la diversión vuelva a su establecimiento.

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