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¡Secuestro exprés con ‘apetito carnal’!

Las mujeres son propensas a ser víctimas de este delito por ser vistas como débiles. Se exponen al manoseo de sus partes íntimas mientras les roban

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Este tipo de acto criminal suele cometerse, generalmente, durante carreras de taxis. Por eso es importante abordar unidades regularizadas.Jimmy Negrete / Extra

Camina por las calles observando si algún carro la sigue. A veces no logra dormir. La vida de Maritza (nombre protegido) se volvió una constante zozobra hace 11 meses, cuando fue víctima de secuestro exprés. Delito que, si se analiza en detalle, tiene un componente más grave que el robo en el caso de las mujeres: el abuso sexual.

Mientras cuenta su historia se encorva ligeramente y se acerca un poco para no gritar, en señal de no querer ser oída más que por el equipo periodístico de EXTRA. “Salía de hacer compras en un supermercado en el centro de Guayaquil”, dice al iniciar su relato.

Llevaba las fundas con alimentos en sus manos y recuerda haber buscado con la mirada algún taxi amarillo. Esperó unos minutos y nada. Entonces decidió tomar un taxi informal que pasó al pie del comercio. Le pidió al conductor que la lleve a su casa, ubicada cerca de la avenida Barcelona, en el suroeste de la urbe. Eran aproximadamente las 19:00.
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Luego de unos meses de su secuestro exprés, Maritza siente que corre peligro cuando sale de su casa.Freddy Rodriguez / EXTRA

A Maritza le sorprendió que el chofer le pidiera solo 2,50 dólares por tal carrera, cuando normalmente suele pagar 4. Sin embargo, no pensó mucho tiempo en eso, pues quería llegar pronto a casa. El recorrido iba bien. De pronto el hombre detuvo la marcha del coche y se subieron dos sujetos armados.

“Esto es un asalto”, le dijo el supuesto taxista a Maritza. Ya arriba, uno de ellos le vendó los ojos con su propia mascarilla. Mientras el automotor daba vueltas le revisaban todo... hasta en sus partes íntimas, por si portaba algún objeto de valor. Por eso llegó a pensar que podía sufrir una violación, cosa que felizmente no ocurrió.

Dejémosla, nomás”, exclamó uno de los hampones luego de arrebatarte el poco dinero que cargaba. Finalmente la dejaron abandonada en el suburbio, aunque ella al principio no reconoció el sector por los nervios. Luego pidió ayuda por la zona y se comunicó con su hijo para que acuda a verla.

“Las piernas me temblaban y la garganta se me secó. Yo dije, ‘aquí me morí’”, expresa Maritza.

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Renata, una joven universitaria, vivió algo similar. Tomó un taxi informal al salir de un seminario en el centro de la ciudad, carro del que logró bajarse a tiempo en un descuido del conductor. Aquello le ocurrió en septiembre de 2019 a las 10:00, instante del día en que se sentía un poco más segura.

Aunque padeció menos que Maritza, los pocos minutos que estuvo sometida fueron suficientes para un nefasto recuerdo. “Durante el intento de secuestro me acosaron y abusaron de mí”, revela.

EXTRA pidió a la Fiscalía el número de mujeres que denunciaron estos casos en 2020, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta.

Este tipo de casos tomaron notoriedad desde el 28 de diciembre de 2013, cuando una pareja de origen japonés que vacacionaba en Guayaquil cogió un taxi informal a las 22:18. Luego él fue hallado sin vida y baleado en las calles San Martín, entre Tungurahua y Carchi, mientras ella resultó herida.

La sanción carcelaria es de 5 a7 años para quien prive de su libertad a una o más personas en contra de su voluntad. La pena sube a 13 años si hay violencia sexual.

Lo que sí es cierto es que “las damas están más expuestas a este tipo de delito porque en nuestra sociedad se las considera como seres débiles”, asegura Annabelle Arévalo, psicóloga clínica y responsable de la gestoría de servicios integrales del Centro Ecuatoriano para la promoción y acción de la Mujer (Cepam).

Un caso como el ocurrido con Juan Daniel y Karla, quienes fueron atacados en noviembre pasado, ayuda a explicar eso. A él lo golpearon, lo ataron y lo hicieron agachar en la parte de atrás del carro; a ella le rompieron el calzón y la manosearon toda, antes de robarles y dejarlos botados por el sur de Guayaquil. “A mí me querían dejar botado para llevársela a ella, pero les rogué que no, que era mi novia. Y así nos dejaron”, recuerda él.

Arévalo explica que para esta modalidad criminal son escogidas, principalmente, aquellas víctimas que laboran y tienen recursos económicos.

Acota que, además de apropiarse de lo ajeno, los ladrones dan otro paso. Este delito “generalmente va combinado con la agresión sexual (...). Es fácil para los agresores acceder a ese cuerpo porque hay la creencia cultural de que el hombre puede hacer lo que quiera con ellas y sus cuerpos, porque son para eso”, recalca.

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La especialista analiza que los hombres autores de este delito actúan de esa forma porque, como ocurre con muchos individuos, desde pequeños no tuvieron un límite alrededor del alcance de su sexualidad. Según su percepción profesional, más que un deseo sexual a las víctimas, ellos tienen la necesidad de hacer algo para confirmar que son de esos hombres como los ‘pinta’ la sociedad: de coitos múltiples y apetito sexual desmedido.

DEBEN SUPERAR SU DUELO

A la psicóloga Annabelle Arévalo le ha tocado asesorar a mujeres quienes han sido perjudicadas por esta problemática. En estas consultas ha notado un comportamiento común: las afectadas no suelen denunciar el abuso, solo el robo que sufren durante el secuestro exprés.

“Es humillante para ellas que accedan a sus cuerpos sin consentimiento. No denuncian por lo revictimizante que puede ser el proceso judicial”, comenta Arévalo.

Luego de que una mujer sufre este delito necesita pasar por una etapa de duelo mental para superar la pérdida, no solo de sus objetos personales, sino de su integridad sexual. Y si el secuestro ocurre cuando la mujer está con su esposo, él también requiere atención psicológica, pues podría sentir impotencia al haber visto cómo abusaban de su pareja y no haber podido hacer algo por impedimento de los pillos.

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Si el delito se comete en presencia del esposo de la víctima, él siente impotencia y culpabilidad.Jimmy Negrete / EXTRA

¿CÓMO EVITARLO?

El experto en seguridad, Abraham Correa, menciona varias medidas para prevenir estos casos expuestas a continuación:

Otra recomendación de Correa es que cada vez que vayan en el trayecto de un viaje hagan una llamada hablando en voz alta a una persona de su entorno, contándole en qué tiempo va a llegar al sitio al que se dirige y las características del automotor incluida el número de placa. “Eso posiblemente persuadirá al chofer de hacer cualquier cosa mala”, precisa.