¿Te amargas porque perdió tu equipo? No te desquites con tu familia

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¿Te amargas porque perdió tu equipo? No te desquites con tu familia

Ni tu esposa ni tus hijos tienen la culpa de que el club de tus amores pierda un partido o el campeonato. Eres hincha, pero no 'hinches' a tus parientes, quienes te pueden sacar 'tarjeta roja' por sufridor.

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No permitas que la amargura te 'golee' y maltrates a quienes te aman.Álex Lima / EXTRA

Que seas seguidor de Barcelona, Emelec, Liga o algún otro equipo no es un problema. El asunto se complica cuando permites que los resultados de un partido de fútbol te afecte el humor y este desencadene en ‘pitos’ con tu conviviente, regaños a tus ‘pelados’ y hasta las pobres mascotas. Recuerda, eres hincha, pero no ‘hinches’ a los que lo rodean.

Es normal que haya frustración o desilusión por un mal resultado en el fútbol, pero la vida no se detiene por eso. El dilema se da según el apasionamiento del hincha, señala el psicólogo clínico y terapeuta, Luis Siguencia.

“A unos se les acaba el mundo; otros entran en negación (no aceptan su excesivo fanatismo), se desquitan con los demás; otros no pueden dormir el día del partido, etcétera. Hay que prestar atención cuando existe un cambio de comportamiento en el individuo, grita demasiado, golpea, agresividad en general”, dice el experto.

En ellos se presenta más

Esto se da tanto en hombres como mujeres, pero en ellos es más notorio, afirma la psicóloga clínica Lizbeth Lascano. “¿Por qué ellos son más afectados? Tiene que ver con el estilo de crianza, pues de pequeños se les enseña a no llorar, que perder no es una opción. La cultura machista hace que no siempre puedan controlar sus emociones, que lo lleva a tener más dificultades en su comportamiento”, indica la especialista.

¿Qué consecuencias podrían darse? 

Tener dificultades en su vida de pareja y en casos exagerados, divorciarse, expresa Lascano. Su colega sostiene que, incluso, a este hincha le costaría socializar con otros. 

El alcohol 'friega' la situación

Estar bajo los efectos de los tragos (o incluso drogas) incrementa las posibilidades de una agresión, así que si eres de los que se calienta con los resultados de los partidos, mejor no ‘chupes’, recomiendan ambos expertos en salud mental.

Siguencia manifiesta que lo peor que puede pasar ante un acaloramiento futbolístico es que un ‘cabrero’ se tope con otro igual y se ‘armó’ el relajo. “Pueden llegar a pelear, uno estar armado y provocar una muerte o si se juntan puede generarse un evento agresivo mayor, pero esto más se da en los estadios”, precisa el psicólogo.

EXTRAtips

1. No olvides que es un juego. No vale que maltrates a los tuyos por un partido. Un insulto puede calar en el interior (corazón y memoria) de tus seres queridos. No permitas que el fútbol esté por sobre ellos.

2. Puedes prevenir desde la sensibilidad, diálogo y ejemplo. Siempre es importante que converses con tu familia (pareja y descendencia) sobre la violencia y cómo en la actualidad se la está normalizando. Recuerda que tu ejemplo habla más que las palabras. Eres el modelo a seguir de tus chicos; si insultas y agredes, ellos también lo harán.

3. ‘Sácatela’ si estás molesto y respira. Si la ira y frustración entran en el juego y te conoces, entonces ni te acerques a tus parientes. Practica técnicas de relajación, como respirar profundo, oye música, etcétera. Que la pérdida de tu equipo no te haga ganar el fastidio de los tuyos.

4. Importante: ir al especialista en salud mental. Él determinará la terapia  adecuada, que podría ser individual o grupal (familiar), o ambas. No tengas miedo de visitar al psicólogo, hacerlo es parte de la salud integral. 

“Cada uno vive emociones de forma diversa, según su carácter, experiencias anteriores, aprendizaje, pero en ocasiones son motivadas por lo que nos rodea”.Lizbeth Lascano, psicóloga clínica
llanto
Si le enseñas a ser sufridor a tu hijo, él también tendrá tu comportamiento nocivo.Pixabay
“A esto hay que sumarle las apuestas deportivas. Hay gente que pone mucho dinero por un resultado y la pérdida puede provocar conductas agresivas”.Luis Siguencia, psicólogo clínico