TUNGURAHUA
El chapo, el elixir que tiene a Don Juanito ‘vivito y coleando’ a los 109 años en Ambato
Juan Sandoval, el hombre más longevo de Ambato, celebró sus 109 años con asado, música y el cariño de su familia. Nos revela su secreto de vitalidad

DON JUANITO TODOS LOS DÍAS DEBE COMER SU BUENA TAZA DE CHAPO, PORQUE LE DA ENERGÍAS Y AYUDA A SU DIGESTIÓN, ASEGURA.
Al son del sanjuanito, mariachis y un buen asado, don Juanito fue celebrado a lo grande. Es uno de los hombres más longevos de Ambato, provincia de Tungurahua, y acaba de cumplir 109 años de vida.
Su secreto es simple y económico: el chapo. Esta bebida tradicional y ancestral, preparada con máchica, chocolate, leche o agua hervida con canela— y endulzada con panela o miel de abeja, es el elixir que cada mañana toma don Juan Antonio Sandoval Chango.
El querido “Don Juanito”, quien cumplió años el 24 de febrero, habita en el barrio Juan Benigno Vela, en Ambato. Su familia lo sorprendió con una celebración llena de cariño, el mismo que le demuestran todos los días.
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Nació en 1917 y desde guagua supo lo que era ganarse el pan. A los 10 años ya picaba piedra y ayudaba en construcciones; por eso en el barrio lo conocían como un muchacho trabajador y serio. Hoy camina con andador, los achaques se hacen notar y escucha muy poco, pero su mente está clarita.
El chapo lo acompaña desde su niñez
Martha, una de sus hijas y quien lo cuida con dedicación, cuenta que su rutina sagrada empieza antes de cualquier comida: el chapo.
“Todas las mañanas debe tomarlo; eso le da energías y le ayuda a la digestión”, dice. Y don Juanito confirma entre risas: “Si no hay chapo, no hay fuerza”.
Tiene 10 hijos (tres fallecidos), 27 nietos, 45 bisnietos y 21 tataranietos. Fanático del Técnico Universitario, vibra con los partidos y también con los Pasillos y Sanjuanitos que alegran sus días.
Fanny, otra de sus hijas, asegura que su papá es una biblioteca viviente y conoce el antes y el después de Ambato tras el terremoto de 1949.
A sus 32 años vivió el sismo del 5 de agosto, cuando la tierra rugió y la ciudad quedó cubierta de polvo y silencio. Recuerda que trabajaba cerca de una escuela cuando las paredes se desplomaron. “Ambato se quedó triste”, dice.
Fue parte del equipo de obreros municipales y llegó a ser jefe de trabajadores, liderando cuadrillas que levantaron paredes y calles, reconstruyendo poco a poco la ciudad.
“No hubo descanso, pero sabíamos que Ambato tenía que resurgir”, recuerda con orgullo.
En su casa repasa la historia de la ciudad con sus hijas. En su cumpleaños recibió una condecoración de la gobernadora Daniela Llerena y también participó en un video especial por la edición 75, Bodas de Diamante, de la Fiesta de la Fruta y de las Flores.
“Trabajen por lo que quieren y no se rindan”, aconseja don Juanito mientras levanta su taza de chapo como si fuera el verdadero elixir de la vida. Y en Ambato, más de uno ya piensa en copiarle la receta.

DON JUANITO JUNTO A SU FAMILIA CELEBRANDO SUS 109 AÑOS.
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