TUNGURAHUA
El nombre más temido de la Biblia: ¿dónde están inscritos los cinco 'Judas' que hay en Ecuador?
Más de 45 mil ecuatorianos se llaman Jesús, pero solo cinco llevan el nombre de Judas, concentrados en la Sierra y Amazonía central.

El nombre Judas, asociado históricamente con la traición, apenas registra cinco casos en todo el Ecuador, uno está en Tungurahua.
En Ecuador, la fe no solo se vive en procesiones, rezos o tradiciones de Semana Santa. También se escribe, literalmente, en la cédula. Según datos del Registro Civil, hay nombres que reflejan creencias profundas, mientras otros parecen casi olvidados.
Desde el año 2000 hasta la actualidad, un total de 45.852 ecuatorianos han sido inscritos con el nombre de Jesús, figura central del cristianismo, considerado por millones como el Hijo de Dios y símbolo de amor, fe y esperanza. La mayor concentración está en Guayas, con 14.599 registros, seguida por Manabí con 6.914 y Pichincha con 4.695.
Pero la otra cara de la historia resulta aún más llamativa: en todo el Ecuador, solo cinco personas han sido registradas con el nombre de Judas. Sí, apenas cinco.
El nombre hace referencia a Judas Iscariote, uno de los doce discípulos de Jesús, recordado en la Biblia por haberlo traicionado a cambio de monedas de plata. Su figura quedó marcada como símbolo de traición, ambición y deslealtad, valores que históricamente han generado rechazo en la sociedad.
Con el paso del tiempo, "Judas" no solo permaneció como un personaje religioso, sino que se convirtió en una representación cultural de la traición. Incluso en el lenguaje cotidiano, llamar a alguien "Judas" suele ser una forma de señalar a quien rompe la confianza o actúa con engaño.
Estos cinco casos no están dispersos por todo el país, sino que se concentran en la región central: tres en Napo, uno en Tungurahua y uno en Cotopaxi.
Nombres con significados
Para muchos ciudadanos, elegir el nombre de un hijo no es un asunto menor. "Yo jamás pondría Judas a un hijo, porque desde pequeños cargan con burlas y prejuicios", comenta María López, comerciante ambateña, quien considera que los nombres influyen en la manera en que una persona es percibida por la sociedad.
Ivonne Vargas, psicóloga, explica que los nombres tienen una carga simbólica poderosa. "En sociedades con fuerte tradición religiosa como la ecuatoriana, los nombres asociados a figuras positivas son más aceptados.
En cambio, los vinculados a personajes con connotaciones negativas tienden a evitarse, porque pueden afectar la identidad y la interacción social de quien los porta", señala.
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Más allá de las cifras, estos datos revelan cómo las familias ecuatorianas eligen nombres cargados de significado. Mientras "Jesús" evoca bondad, guía espiritual y protección, "Judas" arrastra una historia marcada por la traición, lo que ha influido en su uso casi inexistente.
"No se trata de juzgar, sino de entender cómo la cultura, la religión y las tradiciones moldean decisiones tan personales como ponerle nombre a un hijo", mencionó Vargas.
En muchas comunidades, el nombre no es solo una palabra: es un legado, una declaración de valores y, en algunos casos, una forma de honrar la fe, recalcó la profesional.

Tres personas llevan el nombre de Judas en Napo.