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Buena Vida

Los perros abarrotaron la iglesia de San Francisco

En Quito, se organizó una misa para bendecir a las mascotas por el Día internacional de los animales.

Imagen perro

Los perros estaban inquietos, ya sea entre los brazos de sus amos o rondando sus pies, en medio de las bancas de madera de la iglesia de San Francisco, en el centro de Quito. A las 15:00, de este 4 de octubre, se celebró una misa para conmemorar el Día internacional de los animales, en el templo capitalino.

Algunos no dejaban de ladrar. Otros se dormían acurrucados en mochilas, chalinas, cobijas...Entretanto, las personas oían las palabras del padre Carlos Amendaño, que invitaba a su público a que abrazaran a los animales.

Los parafraseos del sacerdote hacían alusión a San Francisco de Asís, patrono católico de los animales, veterinarios y ecologistas. Su presencia en la religión es como un personaje caritativo que cuida de los más necesitados.

La ceremonia mezclaba bendiciones para los humanos y también para las mascotas. “Oremos por los seres que no tendrán los cuidados que se merecen”, dijo Amendaño, mientras la gente se paraba según la petición del padre.

Los presentes se acercaron hasta el altar, luego de 45 minutos del ritual religioso. Cada uno llevaba a su amigo de cuatro patas, los cuales llenaron el templo. Amendaño tomó el agua bendita y la regó a cada uno de los que se acercaban a él.

“Mi perrita no puede caminar desde hace ocho días. Parece que le dio artritis, porque ya está viejita”, comentó Elsita Núñez, mientras llevaba en su espalda a Cuqui, de 11 años. Pero la mujer no fue solo con ese can, sino también con Chispita, de 6 meses, una perra negra que llevaba una correa.

Núñez viajó en bus desde Carapungo (norte de Quito) al Centro Histórico. Llegó a las 11:00, paseó con sus acompañantes para hacer tiempo hasta que sea la hora de la misa. Almorzó y luego se sentó en una de las bancas para esperar la eucaristía.

Las personas salían conforme terminaba la bendición. La iglesia se vaciaba y cada quien tomaba su rumbo a través de las calles cercanas a San Francisco.

Patricio Cajilema salió con sus tres perros y un loro, mascotas de sus hijos. “Los animalitos ayudan en muchas cosas durante el crecimiento de los niños. Una de esas ventajas es que se aprende a ser responsable”, comentó. Era la primera vez que asistía a una ceremonia tan particular.