Exclusivo
Buena Vida

Tu jornada híbrida: algo de máquina, algo de humano

Verónica Tejeda fue parte del Empower Tech 2017. Trabaja en IBM y detalla lo que sabe sobre inteligencia artificial.

Imagen descarga (2)
La inteligencia artificial se conocía antes como bigdata.

La inteligencia artificial ha llegado a cuenta gotas o ese era el engaño ecuatorianamente aceptado. Robocop es la automatización llevada a películas. Luego está Sophia, la humanoide que consiguió ciudadanía saudí, pero un poco antes de ella están las aplicaciones. Cabify, por ejemplo, ya es señal de inteligencia aumentada.

Verónica Tejeda tiene esa y otras pruebas sacadas de la cotidianidad, para decir que la inteligencia artificial es una realidad que no necesariamente se relaciona con robots. “Esto no es nada nuevo, cobró auge con la conectividad que es hacer que las máquinas piensen como los hombres”.

Ella es ingeniera en sistemas, trabaja desde hace 20 años en IBM y se desempeña como administradora del área de desarrollo y proveedores de soluciones. Es de Argentina, pero hace más de cuatro años reside en Chile. La tecnología es su fuerte.

Desde su experiencia asegura que el reemplazo del hombre por la máquina no es verdad en un 100%. Lo explica asignándole a cada uno las características que los hacen complemento, más no competencia:

Hombre: imaginación, capacidad de hacer abstracciones.

Máquina: cálculo, buscar información y dar una respuesta en menos de 3 segundos.

Por esta razón, para Verónica la inteligencia artificial potencia lo que el hombre ya tiene. Todo, según ella, se trata de adaptar el modelo de negocio a las nuevas necesidades.

Los aplicativos que ya nos rodean

Transporte: Uber y Cabify.

Medicina: Dr. Cuco.

Entretenimiento: Netflix.

Bancos: Chatbot, quienes responden en lugar de una operadora y asesoran en línea.

La moda también se pone inteligente. De acuerdo a Tejeda hay algunas prendas que interpretan los tuits de las personas que la ven. “El vestido tiene sensores, lo que hacen los sensores es interpretar y cambia los colores según la opinión de las personas que están en la pasarela”.

Entonces, ¿Qué cuánto falta para que aquí llegue la inteligencia artificial? Nada, solo un decidido que invierta y abra más posibilidades.