Victoria Bastidas: ​La escultora del Bicentenario
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Victoria Bastidas: ​La escultora del Bicentenario

La artista  considera al monumento que creó para la ciudad como el más importante de su carrera. Sus obras están en diversas partes del país

escultora
Sus obras adornan varios hogares en Quito.Carlos Alvarado

La infancia de Victoria Bastidas estuvo llena de colores. Entre sus manos siempre hubo lápices, crayolas y todo lo que le permitiera plasmar sus ideas que luego las convertía en pequeñas obras.

Han pasado 30 años, desde la primera vez, que durante un viaje a la tierra natal de sus padres, en la provincia de Bolívar, dibujara y pintara las montañas de Chimbo. Ese amor y devoción por el arte creció hasta transformarlos en hermosas esculturas y murales que adornan diversos puntos de Guayaquil y de otras ciudades del país.

Cuando se le pregunta cómo se definiría, si pintora o escultora, Victoria responde que simplemente como una artista, que idea y crea sus trabajos, algunos de los cuales son parte de la decoración de los hogares que la contratan para darle vida a un determinado espacio.

 

Sueño cumplido

Desde uno de sus dos talleres, ubicado al norte de Guayaquil, donde cada estancia está dominada por brochas, pinceles, pinturas acrílicas, cuadros creados por ella y esculturas a medio hacer, Victoria relata que su formación se inicia en el colegio de Bellas Artes, en Guayaquil, del cual fue su abanderada. 

Pese a la negativa de su padre de que se dedicara profesionalmente a la pintura y que en su lugar estudiara Ingeniería, ella antepuso sus sueños por encima del anhelo paterno y apoyada por una tía que vive en Quito se inscribió en la Universidad Central de la capital.

Al tener dominio en las técnicas pictóricas optó por especializarse, durante tres años, en escultura. En la Central aprendió modelado, talle en madera, en piedra, escultura en metal, efímera y tallado con materiales mixtos.

“Si supieran que siempre me dijeron que no viviría de esto”

Siempre se esmeró por ser la mejor, lo que le sirvió para obtener una beca que la llevó a estudiar arte por dos años en Barcelona, España. Una vez en el Viejo Continente recorrió varios países en busca de sus referentes artísticos.

En Italia encontró a Miguel Ángel Buonarroti, el arquitecto, escultor y pintor renacentista, considerado uno de los más grandes artistas de la historia, tanto por sus esculturas como por sus pinturas y obra arquitectónica.

Luego vendría el encuentro con el trabajo del italiano Gian Lorenzo Bernini, el más destacado escultor de su generación, creador del estilo escultórico barroco. Victoria confiesa haber absorbido de él las líneas exacerbadas de sus obras, las cuales plasma abiertamente en sus esculturas.

Llegar y toparse con la realidad de lo que había visto de ambos artistas, solo en libros, la hizo alucinar. Su recorrido artístico la llevó además a Francia. El periplo culminó en Berlín y San Petersburgo.

 Su máxima obra

Cuando se le pregunta a esta guayaquileña, de 33 años, cuál es su máxima obra, sin pensarlo responde que por magnitud y tamaño es la del Bicentenario. Considera que hasta el momento es lo más grande que ha creado.

Se trata de un monumento de 18 metros de alto, acompañado de 20 piezas de tamaño natural, 8 de las cuales son las imágenes de los héroes y las heroínas que aportaron en el proceso de independencia que en el 2020 cumplió 200 años, pero debido a la pandemia dicha conmemoración se truncó.

Para la escultora, la obra es grandiosa no solo por su significado e importancia, sino porque es la primera vez que se pone a la mujer en un rol igualitario, aquellas valientes que formaron parte de la organización y planificación de la gesta independentista del 9 de Octubre de 1820.

La escultura la componen además una corte de 12 piezas en la que se incluyen otras figuras relevantes de 1920, como Medardo Ángel Silva, Rosa Borja y más personajes.

Aunque fue Bastidas quien ideó y creó el boceto del monumento, que se erigirá en las avenidas Olmedo y Malecón Simón Bolívar, diagonal al Club de la Unión, enfatiza que no lo hizo sola. Detrás del proyecto estuvo muchísima gente, entre historiadores, documentalistas, ingenieros, arquitectos, artesanos...

Fue el músico y arquitecto Parsival Castro, a quien conoció cuando ambos eran docentes en la facultad de Arquitectura en la Universidad de Guayaquil, quien la invita a ser parte del proyecto del Bicentenario.

Gloria Gallardo, presidenta de la Empresa de Turismo, Promoción Cívica del Municipio guayaquileño, quiso que se festejara a la ciudad y su bicentenario. Mientras Castro y la funcionaria del Cabildo porteño ponían la parte histórica y cívica de la obra, Bastidas interpretaba dichas ideas que plasmó en diversos gráficos y maquetas. 

Aceptada su propuesta, el convenio se dio por medio del régimen especial para la contratación de obra artística, literaria o científica que legalmente contempla la adquisición de este tipo de bienes con un proveedor específico, en la que la autoría del proyecto es determinante.

Tanto los borradores, así como el proceso de construcción, fueron larguísimos, la anatomía así como las posiciones de las imágenes tenían que ser bien dominadas. Junto a Parsival en dichos estudios históricos también participaron Susan Rocha y Jenny Estrada.

Confiesa que la parte más complicada del monumento fue darle rostro a cada pieza. Ante la falta de referencias fotográficas de ciertos personajes, el trabajo se lo hizo a partir del hallazgo de cartas en las que de alguna manera describían las facciones del receptor.

MURAL PREFECTURA (8255724)

Mural Bicentenario en el centro de la discordia en Quito

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Los hitos de la independencia concluyen en el Malecón, con la figura de Olmedo que está mirando al oeste. El monumento es todo un discurso que se construyó de la historia de la ciudad y en el que se describen los períodos 1820, 1920 y termina con una columna alta que representa al pueblo de Guayaquil del 2020.

En íntimo

¿Cuánto tiempo te tomó crear todas las piezas del Bicentenario?

Todo en un año. Tiempo récord con pandemia. Cada quince días salían tres piezas, modelaba cabezas, manos y la escultura más grande tardó 45 días. Solo el bronce mide 9 metros, más la bandera y columna llega a los 18 metros.

¿Has podido dormir?

¡Uy Dios mío...! hasta ahora no duermo. Y no lo hago desde que empecé a estudiar arte.

Después de terminar el monumento para la ciudad, ¿qué obra quisieras hacer?

No lo he pensado porque no es mi enfoque principal. Mi deseo es hacer una exposición con algunos dibujos que tengo trabajando. Mi obra personal. Estaba viendo mis cuadernos y algunos dibujos son muy íntimos, aquellos que hacía en mis ratos libres y son como desfogue y luego hacer una exposición con lo que queda del bicentenario. Tiene que ver con polvillo de bronce, pero no como modelo de pieza, sino a modo de búsqueda.

¿Cuándo terminarás de instalar el monumento?

Espero que esté finalmente instalado este 26 de septiembre. Ha sido una obra tan accidentada que debió inaugurarse en octubre del 2020, pero por la pandemia y luego las crisis políticas y económicas no se lo logró.

¿Es verdad que tus obras privadas las cotizas bien?

Sí, por todo lo que implica el trabajo. Y es lo que me permite vivir.

  • Más de ella

​*El monumento a la Madre, en Salinas, es su primera obra pública.

*La mayor parte de sus trabajos privados se hallan en hogares de Quito. Vive de ese trabajo, porque los monumentos públicos no salen siempre.

*Está confeccionando la Virgen de Santa Lucía para el GAD de ese cantón.

*Creó y vendió sus primeros óleos a los 11 años y a los 13 ya daba clases de arte.

*Es la intermedia de 3 hermanas.

*Está por culminar la carrera de Arquitectura.

*El más orgulloso de su trabajo es su papá, quien le enseñó a ser responsable.

*En la Plaza Colón, de Guayaquil, se exhiben seis ángeles que los fabricó en cristal líquido, los cuales representan el servicio que nunca se detuvo durante la pandemia.