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Los Clásicos del Astillero "se ganan como sea"

El exazul John Narváez y el examarillo Ismael Blanco, en entrevista con Extra, recordaron la final que Emelec le ganó a Barcelona en 2014

BLANCO Y JOHN
John Narváez e Ismael Blanco se enfrentaron varias veces, una de ellas en la final de 2014.Archivo

Uno está en Colombia y el otro en Grecia, pero eso no será un impedimento para que John Narváez, ex-Emelec, e Ismael Blanco, ex-Barcelona, se pierdan el último Clásico del Astillero del año que esta noche (19:00) se disputará en el estadio Capwell.

Ambos coincidieron en que esta clase de partidos no importa quien llegue bien o mal, lo único que cuenta al final es la satisfacción de haberle ganado a tu rival de patio.

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Después de empatar el partido de ida de la final de 2014 ante Barcelona (1-1 en el estadio Monumental), con gol del delantero Ismael Blanco, los defensores de Emelec sabían que tenían que hacer una marca especial al goleador de los toreros en la vuelta porque si no los ‘vacunaba’ de nuevo, recordó John Narváez para EXTRA, quien fue titular en ese Clásico del Astillero.

Narváez, quien defendió a los eléctricos entre 2013 y 2015, recalcó que en aquel partido (ida) no tuve ningún roce con un jugador rival, pese a que es un jugador que siempre va fuerte a los balones divididos, pero hubiese querido hacer sentir su rigor a Blanco para que no les marcara, que en el único descuido defensivo anotó un gol.

“En el Monumental, donde hicimos un gran partido, de la nada apareció en medio del área y nos hizo un gol, el del empate. Entonces ya con eso entendimos que él estaba ‘oloroso’ a gol y en el Capwell tendríamos que anularlo sí o sí”, dijo el defensa, quien milita en Deportes Tolima de Colombia.

John Narváez
John Narváez se destacó como defensa de Emelec entre 2013 y 2015.Archivo

Por aquella razón, en la previa del enfrentamiento de vuelta (21 de diciembre de 2014), los defensores eléctricos (John Narváez, Gabriel Achilier, Jorge Guagua y Óscar Bagüí) se reunieron y planearon el ‘plan maestro’. Entre los cuatro ecuatorianos acordaron en que no debían dejar solo a Blanco en ningún momento de los 90 minutos. Una estrategia que les dio réditos porque el argentino no pudo anotar nuevamente y los azules ganaron por 3-0.

“Nos reunimos y quedamos de acuerdo en que siempre uno de nosotros tiene que estar encima de él, porque de la nada, sin participar mucho, te podía concretar un gol. Durante los noventa minutos lo anulamos porque ese fue el compromiso de nosotros. Y cuando se movía enseguida nos comunicábamos”, recordó Narváez, sobre la marca que le hicieron al Zorro, en la final de 2014.

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El seleccionado de Ecuador tiene claro que este Clásico del Astillero será reñido y trabado, ya que ambos equipos llegan en su mejor momento de la temporada, por eso no se atrevió a dar un pronóstico. Por nada del mundo se perderá el partido.

“Soy un aficionado al buen fútbol y estaré muy pendiente a este gran partido. Que gane el mejor y esperemos que hagan bien las cosas y el partido termine en santa paz. El domingo (hoy) estaré con unos amigos viendo el partido, porque esta clase de partidos nadie se los quiere perder”, aseveró entre risas Narváez.

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Ismael Blanco madrugará para ver el Clásico del Astillero. El delantero argentino actualmente milita en el Panarkadikos de Grecia, por lo que cuando se esté disputando el encuentro entre Emelec y Barcelona (19:00), allá serán las 04:00.

Pero eso no será impedimento para el Zorro, pues su amor por el Ídolo, club en el que jugó entre 2014 y 2016, lo llevará a realizar un esfuerzo.

“Este partido no me lo pierdo por nada. Siempre estoy pendiente de Barcelona, desde que me fui del equipo nunca dejé de hacerlo. Y estos partidos, ante Emelec, son muy buenos, así que me tocará madrugar, para poder verlo”, manifestó el gaucho.

Blanco afirmó que los duelos ante el cuadro millonario (disputó ocho) le traen buenos recuerdos, ya que en su primer Clásico el Ídolo ganó con un tanto suyo.

Ismael Blanco
Ismael Blanco llegó a Barcelona a mediados de 2014 y se fue en 2016.Archivo

“Recuerdo que tenía apenas un mes de haber llegado al equipo, cuando jugué mi primer Clásico (14 de septiembre de 2014). Gracias a Dios le di la victoria a Barcelona y eso me acercó mucho a la hinchada. Luego, en el mismo año (19 de noviembre), ganamos otra vez uno a cero, con otra anotación mía. Ese partido fue especial para mí, porque pude silenciar el Capwell (risas)”.

Pero pese a que el argentino sonrió en sus dos primeros clásicos, en ese mismo 2014 le tocó sufrir, tras perder la final ante Emelec. “Nosotros no llegamos bien físicamente a esa final. Recuerdo que unos días antes de jugar la ida en el Monumental, el cual empatamos 1-1 con un tanto mío, habíamos enfrentado a la Católica en Quito. Muchos llegamos casi sin piernas y eso nos costó en la final de vuelta, donde lamentablemente perdimos (3-0)”.

Al año siguiente, Blanco volvió a disputar cuatro clásicos más, pero en esa temporada a los amarillos no les fue tan bien frente a los azules, pues solo ganaron uno, perdieron dos y empataron otro.

“En ese 2015 solo pudimos ganar uno que se jugó en el Día de la Madre. Ese también lo recuerdo muy bien, pues pude hacer el primer gol y se lo dediqué a todas las madres”.

En cuanto a la complejidad de esta clase de partidos, el ariete gaucho sostuvo que los clásicos “hay que ganarlos como sea”.

“Muchas veces no gana el que llega mejor, sino el que más entrega le pone. Creo que eso está pasando este año. Barcelona ha tenido algunas dificultades para ganar, mientras que, según lo que leo en redes, Emelec llega motivado. Siento que los chicos no se dejarán llevar por esto y se tomarán el Capwell”.

Ismael también dijo que lo que más recuerda de estos partidos, es que los defensores que en ese tiempo estaban en Emelec, siempre “me marcaban fuerte”.

“Nunca tuve problemas con alguno, pero me acuerdo de Jorge Guagua y John Narváez, pues ellos siempre me iban dando alguna que otra patada (risas)”.