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Diario Extra Ecuador

Jordan Sierra: "Tengo la esperanza de volver a la selección ecuatoriana"

Salió de Manta a México y encontró continuidad y crecimiento. Hoy el tricolor repasa con EXTRA su camino y el llamado a la Tri que se apagó

El ecuatoriano es figura en el Mazatlán, equipo mexicano donde juega desde 2024.

El ecuatoriano es figura en el Mazatlán, equipo mexicano donde juega desde 2024.Cortesía

Jerson Ruiz
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Jordan Sierra Flores tomó en 2017 una decisión que marcó su vida y su carrera. Recuerda que con apenas 20 años dejó Delfín y cruzó fronteras rumbo a México. En conversación con EXTRA dice que no fue un viaje de paso, sino de arraigo. Ocho temporadas después, el volante manabita sigue firme en el fútbol azteca, hoy defendiendo los colores del Mazatlán FC, tras un recorrido que incluyó a Lobos BUAP, Querétaro, Tigres, Toluca y Juárez.

Si tiene que hacer un balance, Sierra no duda en definir que en México encontró continuidad, identidad y madurez futbolística. A eso tiene que sumarle que en 2025 le llegó el título más importante fuera de las canchas: ser padre del pequeño Ethan, junto a su esposa Gema Vásquez.

Ya a nivel de selección ecuatoriana, su nombre estuvo ligado durante años a varios procesos de la Tri; sin embargo ese llamado se apagó. Actualmente considera que tiene un capítulo que debe saldar.

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¿En qué momento sintió que México dejó de ser una aventura, para pasar a convertirse en su segunda casa futbolística?

Ya son ocho años de esa aventura que se ven traducidos en mucho trabajo, procesos largos y silenciosos. Creo que si sigo acá es porque algo he hecho bien. Siempre pensé que para quedarme debía hacer las cosas de la mejor manera. Y así ha sido. Este país me abrió las puertas, me exigió y me hizo crecer. Hoy se siente aún más como casa porque mi hijo es mexicano y nosotros próximamente también lo seremos. Eso ya marca una raíz distinta.

Salió de Manta con una mochila llena de sueños. Hoy es un jugador consolidado en la Liga MX. Pero ¿Esos sueños siguen intactos?

Sí, siguen intactos. No se han ido. Cada día trabajo como el primer día que llegué. Es verdad que hoy muchos ya me conocen en México, pero la idea nunca ha sido conformarme. Perdí una final en 2022 y eso aún me duele, pero también motiva. Mi objetivo sigue siendo el mismo: ser campeón de la Liga MX.

Mazatlán FC es hoy la casa deportiva del mediocampista manabita.

Mazatlán FC es hoy la casa deportiva del mediocampista manabita.Cortesía

¿Cuál cree que ha sido el momento más duro de estos ocho años?

Definitivamente 2020, cuando llegué a Tigres. No tuve los minutos que esperaba y se juntaron varias cosas. Perdí convocatorias a la Selección y luego llegó el COVID-19 que cambió todo. Perdí regularidad en el equipo y también en la selección. Fue un momento complicado, de mucha reflexión en el que incluso pensé en el retiro.

¿Qué considera que le ha enseñado el fútbol mexicano que no le enseñaron ni las formativas, ni la Primera en Ecuador?

Muchas cosas, pero me quedo con el crecimiento personal. Aquí el futbolista tiene que ser fuerte de cabeza, saber esperar, entender procesos y no desesperarse.

¿Sintió alguna vez que el fútbol no premia al que mejor juega, sino al que más resiste?

El fútbol paga con fútbol. Si tú le entregas todo, el fútbol te lo devuelve tarde o temprano. Hay que insistir, creer y no bajar los brazos.

¿Cuál es su actualidad en el Mazatlán?

Cuando llegué (2024) el objetivo fue hacer crecer al club y clasificar a liguillas. Sin embargo, no siempre las cosas salen como uno quiere. Hoy el club ha sido vendido y hay incertidumbre, pero somos profesionales. Los objetivos siguen siendo los mismos: sumar la mayor cantidad de puntos posibles y clasificar al menos al play-in. Esta afición se merece eso y mucho más.

¿Qué es lo que más extraña de Manta en estos 8 años?

La familia, siempre. Gracias a Dios nos hemos mantenido en contacto y eso hace que la distancia duela menos. Además de eso, claro que la comida. Platos como el encebollado no se pueden olvidar, salir a comer después de entrenar… eso también se extraña.

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¿Sintió alguna vez que la selección ecuatoriana se olvidó de usted, pese a su continuidad en el exterior?

Sí, creo que sí, al 100%. Pero sigo trabajando con las mismas ganas y con la esperanza de volver algún día.

Si pudiera hablarle al Jordan que salió de Manta rumbo a México, ¿qué le diría?

Que confíe mucho en su juego. Cuando uno confía en sí mismo, nada ni nadie lo puede derrumbar. Además que disfrute cada día, porque en el fútbol los años pasan rápido y uno no se da cuenta.

Por lo que dice, hoy juega con más pausa y lectura. ¿La experiencia cambió su manera de jugar?

Sí, aunque esta liga no permite jugar tan pausado por el ritmo. Hoy tengo más lectura de juego y menos ansiedad. Eso te lo dan los partidos y los años.

¿Con qué sueña hoy Jordan Sierra?

Tengo muchos sueños aún por cumplir: ser campeón de la Liga MX, volver a la selección ecuatoriana de fútbol, estar otra vez en un equipo grande... Si sigo contando, no termino.

¿Se considera un jugador de bajo perfil?

Sí, es mejor así. Siempre me gustó ser un trabajador silencioso, aunque eso no venda.

Llega al 2026 siendo padre. ¿Cómo cambió eso su vida?

Indiscutiblemente es una de mis más grandes bendiciones. Lo estoy disfrutando mucho y cada día aprendiendo a ser mejor papá.

¿Qué se siente entrar a una cancha sabiendo que ya no juegas solo, sino por alguien más?

Es una sensación maravillosa. Hay un motivo extra para hacer todo mejor. En este torneo pude hacer un gol y dedicárselo. Eso es lo más lindo que se puede sentir como padre.

¿Ha pensado cómo será cuando su hijo le pregunte quién fue Jordan Sierra como futbolista; qué le respondería?

Que fui un gran profesional, dedicado al mil por ciento. Que siempre amé lo que hice y que los sueños se cumplen cuando uno se entrega al máximo. No importa a qué te dediques: hay que amar lo que haces y darlo todo.

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