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Se volvieron locos por las ‘Superestrellas’

Los luchadores de WWE tuvieron mucho contacto con los fanáticos, que llegaron al coliseo Rumiñahui para verlos en acción.

Luchadores WWF
La guapa Lana, esposa del luchador Rusev, dejó al público masculino enamorado por su belleza.

Con solo tocar el torso desnudo o la espalda de los luchadores de la WWE, las personas que estaban muy cerca al ring, perdían el sentido. Gritaban, saltaban, trataban de tomarse un ‘selfie’ o conseguir algún autógrafo.

Los fanáticos de la lucha libre disfrutaron, la noche del sábado 8 de octubre, de tres horas de espectáculo con bellezas como Sasha Banks, Alicia Fox o Lana, esposa del luchador Rusev.

Ella salió con un vestido muy pequeño, bajó la rampa con mucha sensualidad, moviendo sus caderas y agarrándose el cabello.

El público masculino la halagó con chiflidos, agradando a la guapa rusa. Ella fue protagonista en la pelea de su esposo ante uno de los luchadores más populares: Roman Reings.

Su belleza cautivó al réferi en varios pasajes de la pelea. Lo hacía para que Rusev haga maldades ante su rival.

“Es muy hermosa, pero dentro del papel es la mala. Por eso la expulsan del ring en este momento”, decía Jonathan Ayala, fanático que estaba ubicado en una de las generales.

Desató la locura

El combate por el título universal fue el más esperado de la noche. Los veinte mil fanáticos que llegaron al coliseo Rumiñahui se alocaron cuando vieron por las pantallas la presentación de Seth Rollins. Los carteles y fotografías aparecieron en la oscuridad del escenario deportivo.

El cinco veces campeón mundial salió a la rampa, caminó de extremo a extremo y levantó sus brazos. Ese movimiento lo repitieron sus fanáticos, quienes no pararon de apoyarlo en la lucha ante Kevin Owens, actual monarca.

La pelea fue muy emocionante. El desgaste que hicieron en el cuadrilátero se notaba en la calidad de los golpes. Fueron veinte minutos de lucha, de llaves y hasta de sustos por las fuertes caídas y golpes contra las gradas y mallas de seguridad.

Al final, Owens metió un golpe en la entrepierna de Rollins, causando su descalificación. El público abucheó esa acción.

“Eres malo, no le hagas eso, aprende a luchar”, comentaba Jéssica Cardozo, fanática de la WWE desde hace tres años. Ella acudió con sus padres al evento.

Los fanáticos empezaban a abandonar el coliseo, pero Rollins tenía una sorpresa. Esperó que su rival se acercara para aplicarle un ‘pedigree’, llave con la que fulmina a sus adversarios. Lo tomó de los brazos, puso la cabeza de Owens entre sus muslos y lo estrelló contra el ring.

El luchador, de 30 años, pidió el micrófono para dirigirse en un confuso español a los quiteños.

“Gracias por su cariño, es el mejor país de Sudamérica. Espero volver pronto”, dijo mientras tomó una bandera tricolor y abandonó el ring, mientras su rival quedó inconsciente junto a su cinturón.