Alerta por presunto explosivo en el Complejo Judicial del Azuay movilizó a la Policía en Cuenca
Una alerta por un presunto explosivo en el Complejo Judicial del Azuay activó un operativo policial en Cuenca. La Policía atendió la emergencia

La alerta de bomba movilizó a la Policía en Cuenca.
La mañana de este 28 de enero, una llamada anónima encendió la alerta por la presunta colocación de un artefacto explosivo en el Complejo Judicial del Azuay, lo que motivó la activación de un operativo de seguridad por parte de la Policía Nacional en varias dependencias judiciales de Cuenca.
El coronel Ángel Ezquibel, comandante de la subzona Azuay de la Policía Nacional, informó que la alerta ingresó a través del Sistema Integrado de Seguridad ECU 911, en la que se advertía sobre la posible presencia de un explosivo en uno de los edificios de la Función Judicial de la capital azuaya.
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Ante el aviso se desplegaron unidades especializadas para ejecutar un operativo de rastreo en el Complejo Judicial del Azuay, la Fiscalía Provincial del Azuay y la Escuela de la Función Judicial. Tras las inspecciones, la Policía descartó la existencia de cualquier artefacto peligroso.
Investigación de la amenaza
El teniente Pablo Inga, jefe del Distrito Cuenca Norte de la Policía Nacional, señaló que la amenaza estaría relacionada con una audiencia de hábeas corpus solicitada por un grupo de personas privadas de libertad, presuntamente vinculadas al GDO Los Lobos, quienes buscan impedir su traslado a otros centros carcelarios del país.
Se conoció que dicha audiencia se desarrollará en las instalaciones de la Escuela de la Función Judicial del Azuay, ubicada en el Centro Histórico de Cuenca. Por esta razón, el resguardo policial en las instituciones judiciales se mantendrá hasta el cierre de la jornada laboral.
Panfletos con amenazas
Esta alerta se suma a amenazas previas dirigidas contra autoridades policiales y de la Gobernación del Azuay, las cuales fueron difundidas mediante panfletos en días anteriores.
El teniente Inga indicó que se investiga el origen de estos mensajes, ya que habrían sido enviados directamente a un medio de comunicación local desde un número telefónico desconocido. En los panfletos se exigía la salida de determinadas autoridades en un plazo de 24 horas, acusándolas de encubrir a integrantes del grupo delictivo Los Lobos.
Además, los mensajes amenazantes aseguran que existirían presuntos infiltrados dentro de la Policía Nacional que alertarían sobre las acciones de la institución, información que también es objeto de investigación.