SUSCRÍBETE
Diario Extra Ecuador

Diablada Pillareña: La razón por la que esta fiesta dura seis días

Del 1 al 6 de enero, la Diablada se sostiene con organización comunitaria y trabajo previo. El trabajo en las haciendas fue su origen

La Diablada Pillareña convoca a cientos de danzantes del 1 al 6 de enero, en una celebración donde la organización comunitaria sostiene cada paso del baile.

La Diablada Pillareña convoca a cientos de danzantes del 1 al 6 de enero, en una celebración donde la organización comunitaria sostiene cada paso del baile.Karina Defas.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En la Diablada Pillareña no hay espacio para la improvisación. Detrás del baile, los trajes y la música hay una estructura que se activa con anticipación y que debe coordinar a cientos de personas durante seis días seguidos, del 1 al 6 de enero.

Mover unas 500, unas 800 personas es sumamente delicado”, explica Luis Haro, uno de los organizadores.

La celebración, conocida hoy como Diablada Pillareña, tuvo otro nombre en sus orígenes. “Antes se llamaba la Partida de Inocentes”, recuerda Haro. En esos primeros años, añade, participaban niños y jóvenes. “Eran los chicos de 14 a 18 años para que la sociedad los conozca, y los diablos cuidaban a la partida para que puedan bailar”.

¿Por qué la Diablada dura seis días?

La duración de la fiesta no es casual. Según Haro, responde a una herencia histórica que se mantiene hasta hoy. “Los seis días son las vacaciones que antiguamente daban a los trabajadores de las haciendas", señala.

Aunque algunos de esos días coinciden con jornadas laborales, la convocatoria no se debilita. “Tengo gente que viene de Quito, de Ambato, de todo el país”, cuenta. Muchos regresan exclusivamente para bailar, aun cuando eso implique perder días de trabajo. “Esto se lleva en la sangre”, resume.

La organización empieza antes de que suene la banda

La planificación arranca al menos ocho días antes, sobre todo en la alimentación. Las mujeres se organizan unos ocho días antes, planifican la comida y cómo se va a hacer.

A ese trabajo se suman familiares y vecinos. “Mis vecinas vienen a ayudar, mi familia está aquí ayudando. Todo es comunitario”, enfatiza la esposa de Haro.

La fiesta no se sostiene con contratos externos, sino con trabajo compartido. La autoridad es clara. “Aquí no baila cualquiera. Tiene que venir a aprender, a repasar, a saber”, advierte.

Bajo el sonido de la banda tradicional, los diablos recorren las calles de Píllaro manteniendo una herencia que se transmite de generación en generación.

Bajo el sonido de la banda tradicional, los diablos recorren las calles de Píllaro manteniendo una herencia que se transmite de generación en generación.Karina Defas.

Tradición sin concesiones

La música y la forma de bailar no se negocian. “Nosotros trabajamos con banda tradicional, salimos con un solo bombo”, recalca Haro. Sanjuanitos y capishcas marcan el ritmo de una celebración que se resiste a cambios por moda.

“No necesitamos inventar el agua tibia; la tradición es la banda tradicional”, insiste.

Sostener la Diablada Pillareña implica un gasto anual importante. “Esta fiesta tiene un costo de unos 6 a 8 mil dólares”, detalla Haro, al mencionar banda, alimentación y logística.

Pese al esfuerzo económico, la motivación sigue intacta. “Esto es el gusto, eso se vive. Suena la banda y los pies ya quieren moverse solitos”, finaliza.

tracking