Mazar en alerta: baja agua y crece temor a nuevos apagones en Ecuador
En plena fase de estiaje, el embalse de Mazar pierde casi 11 m, generando preocupación por la estabilidad del suministro eléctrico.

La caída de niveles en Mazar preocupa por su impacto en la generación eléctrica.
Los niveles de agua en el embalse de Mazar, uno de los principales reservorios hidroeléctricos de Ecuador, han caído de manera significativa en las últimas semanas, generando preocupación entre expertos, autoridades y usuarios ante el posible retorno de apagones que marcaron al país en años recientes.
Según los datos actualizados al 31 de marzo de 2026, la cota del embalse —ubicado entre las provincias de Azuay y Cañar— cayó desde aproximadamente 2 152,76 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) el 1 de marzo, hasta 2 141,78 m.s.n.m., una pérdida de casi 11 metros en un mes.
Economía
Ecuador activa generadores privados para enfrentar déficit de energía eléctrica
Andrea Real
Escenario de estiaje y caída de generación eléctrica
Esta caída de los niveles de Mazar coincide con una reducción en la producción de energía en la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, la planta más grande del país, que opera actualmente por debajo de la mitad de su capacidad instalada, debido a los bajos caudales de los ríos durante el periodo de estiaje.
Esta situación obliga al Complejo Paute Integral, del cual Mazar forma parte, a generar más energía para compensar la baja producción en Coca Codo. El complejo Paute representa alrededor del 38 % de la generación nacional, por lo que su estabilidad es clave para el suministro eléctrico.
Política
¿En riesgo el suministro eléctrico en Ecuador sin importaciones de Colombia? Esto dice el Gobierno
Osman Encarnación
Además, el país enfrenta un aumento de la demanda energética conforme suben las temperaturas, especialmente en la Costa ecuatoriana, lo que incrementa el uso de sistemas de enfriamiento como aires acondicionados y genera presión adicional sobre el sistema.
Temor ciudadano por posibles apagones
La caída sostenida de agua en Mazar ha provocado que sectores de la ciudadanía y de la industria se preparen para posibles racionamientos o cortes de luz similares a los registrados en 2024, cuando Ecuador vivió apagones prolongados debido a niveles críticos de agua en embalses hidroeléctricos.

Movimiento en la avenida Francisco de Orellana en Guayaquil durante los apagones del 18 de septiembre de 2024.
Aunque el gobierno actual sostiene que la situación está controlada y que la reducción de agua obedece a un manejo planificado durante el estiaje —fase climática normal donde las lluvias disminuyen temporalmente—, la incertidumbre persiste. Las autoridades han destacado que el nivel actual aún está por encima del mínimo operativo, aunque advierten que podría acercarse a umbrales que obligarían a retirar Mazar de operación para evitar daños técnicos.
Ecuador
Apagones Ecuador 2026: Gobierno responde si hay riesgo de cortes eléctricos este año
Osman Encarnación
Gestión y respuesta oficial
Representantes del Ministerio de Energía han explicado que la caída en el embalse de Mazar en este periodo es parte de un manejo responsable y planificado de los recursos hídricos durante el estiaje, que en el país suele prolongarse en los meses secos. Además, aseguran que el sistema eléctrico no depende exclusivamente de Mazar y que hay acciones complementarias en marcha para diversificar y fortalecer la generación energética.
Entre las estrategias mencionadas por autoridades están la incorporación de generación adicional que ha estado fuera de operación por mantenimiento, nuevos contratos de compra de energía —incluidas termoeléctricas— y planes de apoyo al sistema para evitar déficits que puedan traducirse en cortes de luz prolongados.
Ecuador
Mazar cae a ritmo acelerado y reabre el fantasma de la crisis energética
Mayra Pacheco Pazmiño
Expectativas y riesgos futuros
A pesar de estas garantías oficiales, analistas del sector advierten que la variabilidad climática hace difícil proyectar con certeza la recuperación de los niveles de agua en embalses como Mazar. La posibilidad de que las lluvias regresen en abril suele considerarse un factor favorable, pero el clima es altamente impredecible, y cualquier prolongación del estiaje podría tensionar nuevamente el sistema energético.
En este contexto, muchos ecuatorianos observan con atención los reportes de agua en Mazar, conscientes de que cualquier descenso adicional podría tener repercusiones directas en la estabilidad del suministro eléctrico, la economía y las actividades cotidianas del país.