Así fue la despedida de Willie Colón: salsa, lágrimas y banderas latinas en Nueva York
(VIDEO) Cientos de fans se reunieron frente a la Catedral de San Patricio para despedir al legendario músico. Sonaron clásicos como La murga y Che Che Colé.

Personas sostienen el féretro del cantante Willie Colón este lunes, al finalizar una misa pública con motivo de su funeral en la Catedral de San Patricio en Nueva York.
La despedida de Willie Colón fue tan intensa como su música. Este lunes, el legendario salsero fue despedido en Nueva York entre trombones, salsa y aplausos de cientos de seguidores que llegaron hasta la Catedral de San Patricio para darle el último adiós.
Apenas se abrieron las puertas del templo, el ambiente se llenó de música. Una banda interpretó con fuerza “La murga”, el clásico que Colón grabó en 1970 junto a Héctor Lavoe.
El sonido de los trombones —el sello del artista— acompañó la salida del ataúd mientras la multitud respondía con aplausos. Muchos no pudieron contener las lágrimas.
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Salsa en plena Quinta Avenida
La despedida no fue silenciosa. En plena Quinta Avenida, seguidores cantaban, bailaban y movían los pies al ritmo de la salsa que hizo famoso a Colón en todo el mundo, detalla la agencia de noticias EFE.
Músicos cercanos al artista se sumaron al homenaje improvisado frente a la catedral, tocando algunos de sus temas más recordados antes de que el cuerpo fuera llevado a un sepelio privado, tras dos días de velatorio.
Entre la multitud destacaban banderas latinoamericanas. Había de Puerto Rico, Ecuador y otros países que coreaban clásicos como Che Che Colé, incluido en el álbum Cosa Nuestra de 1969.
También sonó Idilio, del disco Hecho en Puerto Rico, otro de los temas que marcó su carrera.
Maravilloso! Eligieron ‘La Murga’ para despedir a Willie Colón en #NuevaYork pic.twitter.com/DxkJUHJW2Y
— OJOseco (@OjoSecoEcuador) March 9, 2026
Un adiós lleno de lágrimas
Ángela Lebrón, de más de 80 años, se encontraba junto al coche fúnebre. Con una pequeña bandera de Puerto Rico en la mano, apenas podía hablar entre lágrimas.
“Estamos despidiendo a uno de los mejores de la salsa. Él puso en alto el nombre de Puerto Rico”, dijo mientras se secaba el rostro.
A su lado estaba Emilia, una repartidora de comida que agitaba una bandera ecuatoriana.
“Pedí permiso en el trabajo para venir”, contó mientras movía el cuerpo al ritmo de la música.
Como ellos, muchos admiradores hicieron una pausa en sus jornadas para despedirse de William Anthony Colón Román, el nombre real del artista nacido en el sur del Bronx en 1950 y convertido en una leyenda de la salsa.
Admiradores llegaron desde otros países
El impacto del músico traspasó fronteras. Algunos fanáticos viajaron incluso desde Canadá.
Davis Alvarado llegó desde Montreal junto a su esposa Yanice y su hijo Ismael, de 9 años.
“Tuve la suerte de conocerlo, tomarme una foto con él y que me firmara un disco”, relató orgulloso, vestido con una sudadera que llevaba la carátula de uno de los álbumes del artista.

Fans cantaron y bailaron en plena Quinta Avenida durante el funeral del músico.
Una misa con sabor a salsa
Antes de la despedida final, se celebró una misa bilingüe dentro de la catedral. El servicio fue encabezado por el obispo dominicano Joseph Espaillat, quien recibió el ataúd en la entrada del templo.
El féretro fue escoltado por alguaciles del condado de Westchester, lugar donde vivía Colón y donde también colaboró como voluntario, llegando a ocupar el cargo de teniente sheriff honorario.
Durante la ceremonia, sus hijos Diego y Alejandro Miguel ofrecieron el panegírico.
“Mi padre soñó con que su funeral fuera aquí”, recordó Alejandro. “Y lo logramos”.

Fanáticos despiden a Willie Colón con música y baile frente a la catedral de San Patricio.
“El día de mi suerte”
El obispo Espaillat confesó que también creció escuchando salsa gracias a su padre, quien le hablaba del talento de Colón.
“Mi papá decía: ‘No hay trombón como ese, escúchalo’”, recordó.
Al final del mensaje, el religioso cerró con una frase que emocionó a los presentes, citando uno de los clásicos de Lavoe y Colón: “Pronto llegará el día de mi suerte… sé que antes de mi muerte seguro que mi suerte cambiará”.