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Farándula

A Kathe Lino, la Puchys, su fe le pone freno a su lengua y a su vida

Hablar de su ex Carlos José Matamoros le salió caro. Sobre las críticas, dice que “la gente ‘se ataca’ porque me ve un cuerpecito bonito”.

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Tiene una cirugía estética y otra reconstructiva, además de varios retoques.Cortesía

Los recientes comentarios que realizó sobre Carlos José Matamoros volvieron a poner a Kathe Lino en el ojo público y, más radical aún, en los de su religión.

La Puchys, apodo con el que se la conoce, ha sido duramente criticada. Confiesa que la han llamado “sufridora”, “vaga” y hasta la mandaron a “que busque un oficio”.

Kathe, manabita, de 22 años, aclara a EXTRA que en su religión Yoruba, también conocida como Santería, se le prohibió seguir nombrando a su ex.

Opinar sobre la vida amorosa de su ex, Carlos José Matamoros, le ocasionó muchos problemas...

Tengo sentimientos y me afecta, pero todos cometemos errores y de ellos se aprende. Me mantengo en que no dije nada malo. Mi religión me prohibió nombrar a mi ex. La vida continúa y mi interés está en mi familia, mis santos y mi Dios. No vivo de la gente ni de sus comentarios negativos. Soy directa y digo de frente lo que pienso.

¿Qué le permite y qué no su religión?

No podemos realizar dos trabajos a la vez. Es prohibido hacer negocios que involucren a tres personas. No podemos poner cachos, si estamos con una pareja tenemos que ser fieles.

Entonces... ¿nunca ha puesto los cachos?

Nunca, a mí me los han puesto. Cuando me enamoro me entrego en todos los aspectos.

¿Ha tenido muchas decepciones amorosas?

Con mi ex fue la primera vez en la vida que me decepcionaron tanto. Nunca lo imaginé, porque yo lo di todo.

Actualmente, ¿está sola o hay algún amor?

Me estoy conociendo con un empresario futbolístico. Prefiero no hablar mucho, porque recién nos estamos tratando. Ya me quedó experiencia y prefiero esperar a ver qué pasa.

En su perfil de Instagram se define como ‘influencer de belleza y salud’. ¿Qué experiencia tiene en ese sentido?

Soy maquilladora profesional. Además tengo un título de artesana que me permite trabajar y obtener mi propio dinero, sino que yo no ando por ahí contándolo. Incluso, con la pandemia empecé a vender cebiche manabita y me iba muy bien.

¿Sabe cocinar?

Cocino muy bien. Así he enamorado a algunos.

La venta del cebiche la dejé porque mi religión no permite hacer dos actividades a la vez, pero espero poder retomarla porque la gente me lo pide. No soy ninguna vaga, yo sí trabajo.

¿Y en el área de la salud?

En el 2017, el amor hizo que viniera a vivir a Guayaquil y dejé mis estudios de laboratorista clínica. Pero voy a retomarlos, porque a mí me gusta todo lo que es la salud y bienestar físico.

¿Qué hay de cierto que tiene varias cirugías estéticas?

Hace nueve meses me hice una liposucción y tengo operada la nariz, que fue más que todo una reconstrucción, porque como es de conocimiento público, un ex fue el que me la dañó (no fue Carlos José). Me hago tratamientos y me inyecto en las partes flácidas. Lo que pasa es que la gente se ataca porque me ve un cuerpecito bonito.