María Mercedes Cuesta enfrenta la menopausia a sus 52 años: "no duermo casi nada"
La periodista María Mercedes Cuesta tiene 52 años y quiere optar por una terapia de reemplazo
hormonal. Dice que los síntomas la están haciendo pasar mal

Maria Marcedes Cuesta es una periodista de 52 años.
Desde hace dos años, la presentadora María Mercedes Cuesta (52) batalla contra los estragos de la menopausia, los cuales se han intensificado en los últimos meses, hasta el punto de hacer que considere una terapia hormonal para sobrellevarlos.
Ayer tenía prevista una cita con el endocrinólogo para evaluar si era candidata a la terapia de reemplazo hormonal (TRH), pues su temor radica en que su mamá padeció de cáncer de mama, algo que, según ella, este procedimiento podría incrementar la posibilidad de desarrollar.
Sin embargo, tras dos décadas, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) eliminó las advertencias generales de “recuadro negro” de los productos de TRH para la menopausia.
Esto quiere decir que la terapia hormonal, usada en las mujeres adecuadas y en el momento adecuado, es segura; no obstante, todo lo determinará un especialista, por lo que Cuesta recurrirá al médico para saber si es candidata a dicha opción.
“Voy a ver qué me dice el médico. Él es quien decide si soy candidata a la terapia hormonal o no. Pensé que podía hacerlo sin terapia porque tenía miedo por el antecedente de cáncer de mama de mi mamá”, explicó a EXTRA María Mercedes Cuesta.

La familia de María Mercedes Cuesta entendió su nuevo ritmo de vida, la cual no dejará por nada.
La menopausia le hace pasar una mala calidad de vida
Al consultarle sobre sus síntomas, se sinceró: “Me va muy mal, sí, muy mal; por lo menos el 2025 fue un año pésimo para mí porque comenzaron a aparecer otros síntomas que antes no tenía, como dolor en las articulaciones, fatiga y cansancio crónico, depresión y ansiedad. Hay momentos en los que estoy angustiada y no sé por qué”.
Por otra parte, aclaró que el tema de la menopausia es normal, pero deja de serlo cuando ya no se pueden controlar ciertos aspectos, como en su caso, en el que ni siquiera puede dormir, lo que hace que sus defensas bajen y su salud se vea afectada.
“Todas las mujeres vamos a llegar a la menopausia en algún momento de la vida, pero lo que no es normal es tener una mala calidad de vida, y yo ya la estoy teniendo: no duermo casi nada, mi descanso es mínimo, y el ahogo y los sofocos cada vez van en aumento”, indicó.