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Diario Extra Ecuador

Asaltos frente a niños y barrios en alerta: la violencia que golpea a Urdenor 1 en Guayaquil

Una jovencita fue baleada en su rostro por no dejarse ultrajar. Otro caso alarmante fue el de un joven al que lo secuestraron y le amputaron dos dedos

El guardia asignado a esta zona ronda cada manzana. Él reconoce los puntos más peligrosos de Urdenor 1.

El guardia asignado a esta zona ronda cada manzana. Él reconoce los puntos más peligrosos de Urdenor 1.CARLOS KLINGER

Milka Franco
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En Urdenor 1, al norte de Guayaquil, la inseguridad se ha vuelto parte de la rutina diaria: robos armados, asaltos frente a familias y hechos violentos ocurren con frecuencia, mientras los vecinos denuncian ausencia de respuesta policial y trabas municipales para reforzar su protección. Ante este escenario, la comunidad ha tenido que organizarse, pagar seguridad privada y hasta recaudar fondos para habilitar una UPC.

En Guayaquil, el sonido de un motor de motocicleta puede ser una señal de peligro. Juan (nombre protegido) lo sabe bien. Desde hace días está pendiente de cualquier ruido en la calle, porque en su ciudad se ha normalizado que crímenes como asesinatos, robos e incluso secuestros se cometan desde estos vehículos.

Su instinto de supervivencia se disparó el viernes 9 de enero, cuando un grupo de hombres armados ingresó a su domicilio, en Urdenor 1, norte de la ciudad, para robarle.

El ruido que encendió la alarma

“Yo acababa de llegar de la calle con mi familia. En mi casa no tengo espacio para guardar el carro, así que lo parqueo en casa de mi mamá. Ese día nos quedamos allá y no metí el carro en el garaje porque mi esposa me dijo que volveríamos a salir; al rato, ya asegurándome que nos quedaríamos en casa, me subí al carro y lo dejé en el parqueo. Cuando me bajé del auto para cerrar las puertas del garaje, escuché cómo en la calle otro carro frenó a raya y me pareció raro”, cuenta.

El ruido del frenado fue seguido por hombres caminando hacia él.

“Ya pagué piso”

“Yo dije ‘ya pagué piso’ y así fue: intenté correr hacia donde estaba reunida la familia, pero me di cuenta que los iba a poner en peligro a ellos y mejor volví a bajar. Se dieron cuenta porque en el apuro se azotó la puerta del perrito y se asomaron al balcón del segundo piso”, detalla.

Los antisociales lograron quitarle algunas pertenencias, como su teléfono y reloj, y lo golpearon frente a sus dos hijos pequeños, su esposa, madre y otros allegados.

El golpe que más duele: explicarle a un niño

“Esto (un hematoma ya poco visible en mi antebrazo derecho) no sé ni cómo me lo hicieron, asumo que me tienen que haber pisado. Mi hijo mayor (de 7 años) me preguntaba cosas como ‘¿por qué hay gente mala?’ y yo me intentaba aguantar porque es duro tener que explicarle que lamentablemente hay que dejarse robar”, dice con pesar.

Un barrio marcado por la violencia

Juan no es el único afectado en Urdenor 1. Los vecinos denuncian casi a diario delitos en la zona. Laura, quien prefiere identificarse así por seguridad, lidera un comité vecinal que busca mejorar la seguridad del barrio.

Según explica, algunas calles tienen rejas de ingreso instaladas antes de que el Municipio de Guayaquil expidiera la ordenanza que regula estos bloqueos, pero la mayoría de vecinos no ha logrado reunir el 70% de aprobación que exige la norma.

Los vecinos decidieron instalar estructuras para evitar la huida en moto sobre los puentes de una zanja.

Los vecinos decidieron instalar estructuras para evitar la huida en moto sobre los puentes de una zanja.CARLOS KLINGER

Seguridad privada pagada por los vecinos

“Por eso decidimos contratar a una empresa de seguridad para que nos brinde protección con un guardia. Solo un poco más de 100 familias aportan y somos más de 800 en total”, asegura Laura.

Aun con esta medida, la violencia no cede. En diciembre pasado, un hombre fue asesinado en una picantería del sector, y hace unos meses una joven que llegó a estudiar a Guayaquil recibió un disparo en la cara por no dejarse manosear durante un robo.

“¿Puede creer el nivel de maldad e inseguridad al que nos exponemos aquí?”, cuestiona Laura.

Una UPC que no cumple su función

Intentando frenar los delitos, los vecinos recaudaron 2.000 dólares para habilitar una Unidad de Policía Comunitaria (UPC) desocupada. Sin embargo, según relatan, los uniformados solo la usan como “hotel”: vienen a dormir en las noches y luego se van.

En el caso de Juan, la Policía nunca llegó a preguntar qué había sucedido, pese a que se llamó al 911.

Un vecino fue asaltado el 13 de enero a las 06:50.

Un vecino fue asaltado el 13 de enero a las 06:50.cortesía

El pedido al Municipio

Laura hace un llamado al Municipio: “Queremos que se conduzcan con consideración ante situaciones que ponen en peligro extremo a los ciudadanos y nos permitan, de alguna manera, poner las rejas por seguridad. Es invivible la situación aquí”, concluye.

EXTRA solicitó información al distrito Modelo, correspondiente al sector de Urdenor 1, sobre la denuncia realizada por los moradores; no obstante, esta no fue atendida hasta el cierre de esta edición.

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