Guayaquil, entre huecos y reclamos: “No hay zona que se salve”
Moradores cuestionan pagos de patentes y contribuciones mientras reportan vías destruidas y obras que no resisten el invierno.

Baches enormes han generado daños y caídas en varios puntos de Urdesa.
No hay calle de Guayaquil libre de huecos ni barrio donde las quejas no apunten al abandono vial que sufre la ciudad, a la que algunos residentes ya llaman la “ciudad lunar”. Los baches se multiplican en avenidas principales, calles internas y zonas residenciales, convirtiendo los recorridos cotidianos en un riesgo constante.
Desde hace semanas, incluso antes de las lluvias, ciudadanos denuncian ser víctimas de estos agujeros imposibles de esquivar. Mapear las zonas más afectadas resulta casi imposible: cada sector suma sus propios cráteres, sin un plan integral de reparación que perdure.
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Redacción Extra Digital
“No hay zona que se salve”
Diego Montoya, de Las Orquídeas, resume la frustración: “Decir dónde están las zonas más afectadas sería como dibujar a toda Guayaquil y ubicarle banderines rojos en cada cuadra… no hay zona que se salve. El asfalto se ha desvanecido y caído en pedazos en toda la ciudad. Son unos pozos en los que caemos. A la autoridad poco le importa. El Municipio puede decir que está trabajando, pero lo hace de dos cuadras en dos cuadras o con arreglos que duran poco. Si viene otra garúa, todo queda en nada otra vez”.
Impuestos bajo cuestionamiento
El deterioro también alimenta el malestar por tributos. Hernán Robalino cuestiona haber pagado la patente municipal y la Contribución de Mejoras mientras “la ciudad se está desvaneciendo”.
“Me cobran, pero el parque de Los Esteros sigue en mal estado, las calles llenas de huecos y sin iluminación. Uso mi RUC una vez al año, pero igual me cobran. Eso no es justo: cada vez hay más impuestos y menos obras”, punta.
Varios contribuyentes aseguran haber encontrado valores pendientes de años anteriores, ahora exigidos con intereses. Denuncian cobros “retroactivos” que no se reflejan en mejoras, mientras las calles siguen deterioradas y las veredas “excluyen al adulto mayor, en sí, al peatón”.

En Las Orquídeas y Los Vergeles, están expuestos a huecos.
El factor político
Gianela Yerovi, de la Alborada, apunta al contexto político: “Esa pelea con el Gobierno, durante casi todo el mandato, sumado a que el alcalde Aquiles Álvarez sigue en prisión preventiva y que la alcaldesa subrogante, que nunca fue elegida para liderar la ciudad, ahora tenga que manejar toda una administración, juega en contra de la ciudad. Guayaquil pagó o está pagando este año contribución de mejoras y patentes, pero no vemos a dónde va ese dinero”.
Obras que no perduran
Las quejas se repiten. Lisbeth Montesdeoca afirma: “Dizque arreglaron la avenida 25 de Julio y ahora parece que nunca hubieran hecho nada. Yo quisiera que los concejales recorran sus distritos semanalmente, al menos una vez al mes, pero eso nunca pasa. Al distrito 2, por ejemplo, jamás han venido. Nunca”.

Fisuras y pavimento levantado son las postales repetida en la Kennedy.
Riesgos constantes
El peligro es diario. Angie Salas relata: “Casi me caigo en un bache en la Francisco de Orellana, cerca del Parque Chino. El hoyo es enorme. ¿A quién responsabilizamos por los daños?”. En recorridos de EXTRA se constató este malestar, incluso entre peatones que han sufrido caídas.
Gabriela Alvear, de Urdesa, ironiza: “Yo quisiera que la tripulación del Artemis II, que fue a observar la cara oculta de la Luna, venga a Guayaquil. De seguro confirmará que aquí hay menos cráteres que allá. Y menos riesgo: allá no hay quien se caiga. Acá hay baches del tamaño de una moto. Yo me he caído tres veces, mi madre dos y mi nieto una. Todos en Urdesa. ¿Qué espera el Municipio?”.
Respuesta y dudas
El Municipio informó que ejecuta trabajos para recuperar calles tras el invierno y reemplazar pavimento. Esta semana interviene en San Felipe, Mapasingue Oeste y El Paraíso, como parte de un plan de 29 kilómetros con inversión de 6,4 millones de dólares.
Sin embargo, persisten dudas sobre presupuesto, planificación y prioridades. Amanda Guerrón lo resume: “Estas son las dudas que la Alcaldía jamás nos responderá. Pasará el tiempo, nos seguirán cobrando y la ciudad se seguirá cayendo a pedazos. Aquí lo único que avanza no son las obras, es el abandono”.