Del quirófano a la muerte: hija pide investigar intervención en clínica privada en Guayaquil
El procedimiento se realizó la mañana del viernes 6 de febrero y horas después la paciente falleció. Un médico inicialmente aprehendido quedó en libertad

Familiares de la ciudadana la velaron en total consternación.
Las últimas tres semanas fueron devastadoras para Maidely Sánchez Gracia. Su madre, Rosa Margarita Gracia Chenche, falleció el viernes 6 de febrero, horas después de una colecistectomía (extirpación de vesícula) realizada en una clínica privada en el Guasmo, en el sur de Guayaquil. Según su hija, el deceso habría sido por negligencia.
El caso fue denunciado en la Fiscalía. Policías aprehendieron a un médico que, según Maidely, atendió previamente a su madre y estuvo a cargo de la cirugía. Pero el galeno recuperó su libertad, pues el proceso quedó en fase de investigación previa. En la audiencia, el fiscal señaló que es necesario recopilar elementos como el protocolo de autopsia para determinar si hubo un homicidio culposo por mala práctica profesional.
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Cuatro años de complicaciones
Los problemas de salud de Rosa comenzaron hace poco más de cuatro años. El último año fue el más complicado para la mujer, fallecida a los 56 años.
“Mi madre tenía un problema de vesícula, tenía piedras. Este año que pasó, los dolores eran fuertes”, relata Maidely.
La familia la llevó a un hospital y a una clínica privados, pero no fue internada por falta de dinero. También acudieron a un hospital público, donde fue atendida, aunque le agendaron un turno para cirugía recién para marzo de 2026.
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Por recomendación de una tía, en diciembre de 2025 contactaron a la clínica donde finalmente fue intervenida.
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Presión alta y horas finales
Según la hija, el propietario del establecimiento -inicialmente aprehendido y luego liberado- pidió exámenes previos. Aunque no hubo novedades, Rosa mantenía presión arterial alta, que fue regulada con medicación durante siete días.
En enero presentó tos, que también fue tratada, posponiendo la cirugía para el 6 de febrero. Ese día, madre e hija llegaron a las 08:00 y, tras un nuevo examen de sangre, la presión volvió a elevarse. Una enfermera informó a los médicos en quirófano.

La familia de Rosa pide que se investigue el procedimiento médico.
“Ella regresa y me dice que sí la van a operar. Se llevaron a mi mamá como a las 10:40. A las 11 y algo llegó el doctor. Traía la vesícula de mi mamá, la abrió delante de nosotros en una bandeja y nos enseñó las piedras que tenía. Me dijo que todo estaba bien”, narra Maidely.
Un médico que se presentó como anestesiólogo le indicó que la paciente tenía una presión de 180, pero que la estabilizó para poder operarla.
La hija de la Rosa fue a casa a retirar unas pertenencias, pero al volver su madre tenía nuevamente la presión alta y recibía oxígeno.
“Se estaba poniendo morada. Ellos no tenían nada para reanimarla, solo el oxígeno. No había ni un desfibrilador. El doctor me dijo: ‘Ya la voy a restablecer’. Mi tía vio cuando mi madre dio el último suspiro y expulsó espuma blanca por la boca”, asegura.
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La familia pidió ayuda y agentes policiales retuvieron al dueño de la clínica, quien fue liberado tras la audiencia. Un equipo de EXTRA acudió dos veces a la clínica para obtener su versión, pero en el sitio indicaron que no se pronunciará.
Se requiere auditoría médica
El doctor Francisco Plaza Bohórquez, expresidente del Consejo Médico Andino, señala que si un paciente tiene presión alta antes de una cirugía, no debe ser operado salvo que sea una emergencia y bajo “consentimiento informado” de la familia.
Añade que, aunque la presión puede elevarse durante la intervención, “normalmente los anestesiólogos aquí están bien preparados para cubrir esas emergencias”. Indicó que el rango normal es 120/80 y que debe verificarse si Rosa realmente tenía la presión elevada.

La ciudadana falleció a los 56 años.
“Debe reunirse un comité de expertos y analizar profundamente el tema para ver si hubo algún grado de culpabilidad. Los fiscales tendrían que recibir el informe de esta comisión de auditoría médica y, en base a ese actuar, proceder, porque ellos no son médicos”, expone.
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La responsabilidad es compartida
En el parte policial citado durante la audiencia se indica que el médico aprehendido habría actuado en la cirugía solo como ayudante y que otro galeno estuvo a cargo del procedimiento.
El juez coincidió con el fiscal en mantener el caso en investigación previa, pues consideró que no existen pericias ni un informe que determine la causa de muerte ni si hubo mala práctica médica o si el tratamiento postoperatorio fue adecuado.
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El doctor Francisco Plaza señala que, en una cirugía, “la responsabilidad es compartida, pero de mayor a menor grado. El responsable de que todo marche bien en un acto quirúrgico es el cirujano principal. El que maneja la anestesia es independiente porque es responsable exclusivamente de esa parte. Pero, en mayor o menor grado, en un equipo quirúrgico, las responsabilidades son compartidas”.