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Diario Extra Ecuador

Incendio en el centro de Guayaquil deja a comerciantes en cero a días del Carnaval

El incendio que consume un edificio en el centro de Guayaquil deja pérdidas económicas, calles cerradas y comerciantes sin ingresos a pocos días de Carnaval

Ventas en la zona han bajado dadas las circunstancias por el incendio.

Ventas en la zona han bajado dadas las circunstancias por el incendio.CARLOS KLINGER / Extra

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El incendio que consume el edificio Multicomercio este 11 de febrero de 2026 en el centro de Guayaquil no solo ha dejado estructuras calcinadas y columnas de humo negro visibles desde varias cuadras a la redonda. También ha ido apagando, poco a poco, la rutina de comerciantes, vecinos y trabajadores que dependen del movimiento diario en una de las zonas más activas de la ciudad.

(Lea también: Incendio en el centro de Guayaquil: parte trasera del edificio colapsó luego de varias horas)

En la esquina de Chile y Brasil, Marcos Leal mira la calle casi vacía. Trabaja en un pequeño negocio de trámites y, cerca de las 10:00 de este jueves, no había un solo cliente. 

Cada transeúnte que asomaba la cabeza para observar desde lejos los daños era interceptado por él con la esperanza de concretar algún encargo. Todos respondían que no.

Todas las áreas cercanas están cerradas, han sido dos días de pérdidas. Yo gano el diario, no tuve ni para parar la olla, y estamos a pocos días del feriado. Se nos acabó el Carnaval”, dice. 

Aun así, intenta sostener el ánimo: “Mientras Papá Dios nos dé salud y vida hay que salir adelante”. Cuenta que el miércoles el humo era espeso, negro, y que el olor a plástico quemado lo impregnaba todo. “Al día suelo ganar unos 10 o 20, y ahorita nos vamos en cero”.

La Bahía en silencio

En la Bahía, sobre la calle Chimborazo, el bullicio habitual parece suspendido. A pocos metros de la zona cercada, Javier Lema acomoda vestidos de playa que nadie mira. “No se puede trabajar así. No hay clientes. Ayer, después de las 12 del día, todo se murió acá”, comenta.

Las autoridades pidieron que no trabajaran, pero la necesidad pesa. “Vivimos del día a día. Esto afecta bastante. En estas fechas la gente viene por el Carnaval, pero ahora no viene nadie”. El fuego, aunque a varias cuadras, ha sido suficiente para espantar compradores y congelar las ventas.

Jaulas vacías y evacuación

En la intersección de Huancavilca y Eloy Alfaro, una comerciante que prefirió no dar su nombre guardaba los últimos seis canarios en una caja para llevárselos. El resto de las jaulas estaba vacío. El olor a quemado flotaba en el aire.

“El miércoles no llegaban cenizas ni humo hasta acá. No pensamos que sería tan grave”, explica. Pero cuando a las 17:30 colapsó una parte del edificio, comenzaron a evacuar a los animales. “Ayer estaban inquietos, aunque no les llegaba el humo. Bienestar Animal del Municipio nos ayudó”. Frente a críticas en redes sociales, asegura que los locales tienen permisos en regla y que ninguno de sus animales ha resultado afectado. Sin embargo, las ventas también cayeron a cero.

La preocupación de los vecinos

A una cuadra del perímetro cercado, Juan López, un adulto mayor que reside en la zona, observa las llamas desde su vivienda. “A mi casa sí me llega el humo. Anoche dormimos tranquilos, pero estamos preocupados por si esto empeora”, comenta.

Tiene claro que, si la situación se agrava, deberá desalojar. “Si me toca salir en la noche, no queda más. Esperemos que se controle”. Vive entre la calma aparente y la incertidumbre de no saber si el viento cambiará de dirección.

Edelmira Bone, vendedora ambulante de mascarillas y agua, recorre las aceras con paso lento. “La gente no quiere comprar, apenas un señor me ha comprado, y ya es mediodía”, lamenta. El día anterior tampoco logró abastecerse como esperaba. El incendio, que para algunos representa una emergencia, para otros significa simplemente no tener qué llevar a casa.

La solidaridad que llegó bajo la lluvia

La noche del miércoles 11 de febrero, tras más de trece horas de combate al fuego en el edificio Multicomercio, en Cuenca y Eloy Alfaro, también hubo espacio para la solidaridad. Carmen Gordillo, su esposo y su hija viajaron desde Mapasingue con 35 sándwiches y botellas de agua para los bomberos.

Ciudadano mientras cargaba agua y alimentos para apoyar a los bomberos.

Ciudadano mientras cargaba agua y alimentos para apoyar a los bomberos.CARLOS KLINGER / Extra

La iniciativa nació de la hija, de 26 años, al escuchar en transmisiones en vivo que se necesitaba apoyo para quienes estaban en primera línea. Prepararon los bocadillos con lo que tenían a mano y los llevaron en bus, dentro de una hielera de espuma. 

Mientras una ligera lluvia caía —“como bendición de Dios”, según Carmen— repartían la comida entre uniformados exhaustos.

Pasadas las 21:00, regresaron a casa con la hielera vacía y el corazón lleno. En medio del humo y las pérdidas, su gesto fue un recordatorio de que, incluso cuando el fuego arrasa con el comercio y la rutina, todavía quedan manos dispuestas a sostener a otros.

La curiosidad no se esfumó del incendio

Al mediodía de ayer, en las calles Brasil, Cuenca, Febres-Cordero, Capitán Nájera y Huancavilca, en el tramo de Eloy Alfaro, el cerco policial contenía el incendio… pero no la curiosidad. Detrás de cada una de esas esquinas había gente observando, como si asistiera a una escena inevitable.

Ciudadanos observaban por varios minutos las llamas del incendio.

Ciudadanos observaban por varios minutos las llamas del incendio.Diego Alvarado / EXTRA

Dos adultas mayores conversaban en voz baja. “Ñaña, me da pena, yo compraba en esas importadoras”, decía una. La otra respondía: “Es una gran pena, ¿qué harán con toda esa gente desalojada?”. Más allá, varios grababan con sus celulares mientras el chorro de agua de los bomberos golpeaba el edificio.

Comerciantes, ‘guacharitos’ de clientes, se daban pausas para mirar y soltar teorías conspirativas sobre lo ocurrido. Otros presentes incluso transmitían en vivo por TikTok. Ninguno era vecino del sector, según comentaron. El incendio ardía y, alrededor, la ‘sapada’ también.

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