Incendio en Guayaquil: un descuido acaba con Negra, sus cachorros y deja a una familia sin hogar
Según relató el dueño de una de las casas afectadas, su vecino acostumbraba limpiar su terreno y quemar la maleza, lo que habría provocado las llamas

Los niños desayunaron pan que les obsequiaron sus vecinos. Junto a ellos, la Biblia de una moradora que llegó a brindarles consuelo.
“No pude hacer nada por mis tres perros: Negra y sus dos cachorritos, Negro y Princesa. Traté de ayudarlos, pero las llamas acabaron con ellos”, relató Vicente Tubay Navarro, de 27 años, mientras con tristeza observaba lo que durante dos años fue su hogar: una casa de caña y madera ubicada en la cooperativa Las Camilas, en el sector de Monte Sinaí, al noroeste de Guayaquil.
El guayaquileño, su esposa Nicolle Salcedo y sus tres hijos, de 8, 6 y 4 años, lo perdieron todo en el incendio registrado aproximadamente a las 23:30 del lunes 5 de enero.
“Ya nos íbamos a dormir cuando salí a cerrar la puerta y me di cuenta de que de la casa de al lado salía fuego. Enseguida mi vivienda se vio afectada. Solo alcancé a decirle a mi esposa que saliera con los niños. Intenté rescatar a mis animalitos, pero del susto se metieron debajo del colchón y la casa ya estaba envuelta en llamas. Era imposible entrar”, indicó Vicente.
Le advertí al vecino que no quemara la maleza y que, si lo hacía, debía asegurarse de apagarla completamente”.

Vicente y su esposa, Nicolle, abrazan a sus hijos mientras contemplan con desconsuelo lo que quedó de su hogar.
Recordó que logró sacar el tanque de gas para evitar una explosión que agravara la tragedia. Sin embargo, mientras realizaba esta maniobra, Negra, la madre de los cachorros, volvió a ingresar a la vivienda y, en ese momento, un cable eléctrico se desprendió y cayó sobre ella.
“Pobrecita mi Negrita, murió electrocutada. Mis niños gritaban, mi esposa trataba de calmarlos. No se podía hacer nada, toda la vivienda estaba prendida”, lamentó.
Tubay aseguró que el incendio se originó por un descuido de un vecino, quien acostumbraba cortar maleza y luego quemarla en la vivienda contigua.

Un familiar de los afectados observa a la perrita del vecino, que también murió calcinada.
“Le advertí varias veces: ‘Vecino, tenga cuidado, el fuego puede extenderse’, pero no hizo caso. Ahora mire las consecuencias. Hasta su propio perro se quemó porque lo dejó encadenado a un árbol”, dijo con resignación.
La familia no solo perdió su vivienda y enseres, sino también electrodomésticos, ropa, cuadernos escolares y una motocicleta, adquirida a crédito hace menos de un año, con la que Vicente se trasladaba por varios sectores de Guayaquil para vender calzado.
“Antes me movilizaba en bus, pero era difícil y peligroso. Compré la moto a crédito y ahora estoy endeudado y sin mi herramienta de trabajo. Incluso los zapatos que había comprado recientemente para vender se quemaron. Me quedé sin nada. Gracias a Dios, mis hijos y mi esposa están vivos”, expresó.
Su esposa Nicolle y sus tres hijos observaban con nostalgia y tristeza las cenizas y escombros a los que quedó reducida su pequeña vivienda.
La familia pasó la noche en la casa de un vecino, quien les brindó alojamiento. Ayer, personal del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) llegó al lugar y les entregó colchones y algunos enseres básicos.
- Ayuda: Quienes deseen ayudar a esta familia pueden comunicarse al 098 938 8546.