Ola de calor en Guayaquil: ¿Cómo proteger a la fauna silvestre y a tus mascotas del colapso?
Eliana Molineros explica los riesgos de deshidratación y golpes de calor en animales. Conoce las recomendaciones para mitigar el impacto térmico

En los reptiles, el exceso de calor puede alterar el sexo de las crías o provocar la pérdida de huevos.
Lo que debes saber
- Sensación térmica de 40°C puede provocar muertes y colapsos en aves y mascotas.
- Especialista advierte sobre deshidratación y quemaduras por asfalto caliente en perros.
- Recomienda colocar agua en envases no metálicos y crear sombras para la fauna urbana.
Los animales también sufren por la ola de calor que azota a Guayaquil. La fauna silvestre de la ciudad enfrenta condiciones adversas, con una sensación térmica que en abril ha alcanzado los 40 °C.
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La deshidratación, si deriva en un golpe de calor, puede ser mortal para los animales. La falta de espacios adecuados, con sombra y acceso a agua, agrava el impacto. “Les causa muchísimo estrés y la dificultad física de acceder a estos recursos inevitablemente los lleva al colapso”, explica Eliana Molineros, directora médica de la fundación Proyecto Sacha.
Ecuador
Inamhi advierte sensación térmica de hasta 40 °C en la Costa hasta el 20 de abril
Ambar García
Aves: las víctimas más visibles del clima extremo
Las aves figuran entre las especies más afectadas. En las últimas semanas se han registrado casos en los que caen en pleno vuelo. Presentan agitación, mantienen el pico abierto y respiran con rapidez; en cuadros graves, sufren golpes de calor fatales.

Las golondrinas también se ven afectadas por las altas temperaturas.
Aunque no se han reportado casos críticos en mamíferos y reptiles en zonas céntricas, Molineros advierte que esto no significa que estén a salvo. “Lo más probable es que sí lo estén (afectados), pero no los estamos viendo”, señala la especialista.
El peligro de los "hornos" urbanos
El lunes 13 de abril de 2026 ingresaron dos polluelos de loro de cabeza roja en estado crítico. Sus padres, que anidaban en el tumbado de una vivienda, los habrían expulsado hacia el interior por un hueco. Solo uno sobrevivió; el otro murió por golpe de calor.
Según Molineros, la expansión urbana obliga a las aves a usar los tumbados como refugio. No obstante, bajo temperaturas extremas, estos espacios se convierten en “hornos” mortales.

Tres loros silvestres de cabeza roja murieron por el calor extremo en Guayaquil.
El polluelo sobreviviente permanece hospitalizado con pronóstico reservado, pues estos incidentes suelen provocar daños renales a largo plazo.
El peligro para perros y gatos
La especialista señala que también han atendido perros y gatos con signos de deshidratación, incluso aquellos que viven dentro de las casas. “Ellos están tan expuestos como nosotros”, afirma.
Para los dueños de mascotas, las recomendaciones son:
- Evitar paseos en horas de mayor radiación: El asfalto caliente puede causar quemaduras graves en las almohadillas de las patas que llegan hasta el músculo.
- Cuidado con el pelaje claro: Los animales de pelo blanco o claro son más propensos a desarrollar cáncer de piel por la radiación solar.
- Hidratación constante: Es vital que tengan agua fresca siempre disponible.

Las mascotas de pelaje claro son más propensas a desarrollar cáncer de piel.
¿Cómo ayudar a la fauna silvestre?
Molineros aseguró que cualquiera puede ayudar a los animales silvestres desde su hogar. Para mitigar el impacto del calor, sugiere:
- Colocar recipientes con agua limpia (evitando los metálicos que se calientan).
- Generar espacios de sombra.
- Disponer de pequeñas tinas para que las aves se refresquen antes de retomar el vuelo.
La fundación hace un llamado a la solidaridad ciudadana, ya que requiere donaciones de suero oral y agua para atender a los animales afectados por el calor. Quienes deseen colaborar pueden acercarse a Mansión Mascota, ubicada en Urdesa Norte, en la avenida Rodrigo Chávez.
"Esto no es lo peor, pero vamos a vivirlo probablemente"
Molineros califica la situación como “muy preocupante” y subraya que no es un problema reciente. La fragmentación de hábitats, la falta de infraestructura verde y el crecimiento urbano desordenado llevan más de dos décadas impactando a la fauna. “No se trata solo de sembrar árboles, sino de planificar una ciudad pensada para la biodiversidad”, enfatiza.
Asimismo, advierte que el escenario podría agravarse. Un posible evento de ‘Súper El Niño’, asociado a un calentamiento del mar superior a los 2 °C, intensificaría aún más las temperaturas en el contexto del cambio climático.