Regreso a clases en Guayaquil: Dónde encontrar útiles y uniformes baratos para tus hijos
Comerciantes reportan un inicio de temporada “excelente”, impulsado por el pago de utilidades. Librerías de segunda mano ya no venden como antes

Micaela Villacís (de naranja) también oferta sus productos a través de TikTok en una cuenta llamada ‘Dolarazo escolar’.
Las claves del caso
- Padres buscan útiles y uniformes baratos en mercados del centro de Guayaquil.
- Con $40 se puede equipar a uno o dos hijos con lo básico escolar.
- Mochilas desde $12 y listas escolares desde $17 marcan la fiebre de ahorro 2026.
El inicio de clases agita el comercio en Guayaquil. Padres buscan ofertas en el Mercado Cuatro Manzanas y los corredores escolares cercanos a la Caja del Seguro, donde listas de útiles arrancan desde los $17. Entre uniformes, zapatos y mochilas, el ahorro es clave para equipar a los estudiantes este año.
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El calendario ya alerta a los padres con el inicio de clases, y empezó la tradicional coreografía: con listas en mano, se lanzan a atrapar las ofertas.
Para quienes buscan lo esencial desde la base, Dayana Ordeñana, instalada en los corredores detrás de la Caja del IESS, ofrece un panorama alentador: con apenas $40, un padre puede equipar a uno o incluso dos hijos con lo básico.
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“Aquí se le puede hacer un combito... tenemos interiores, bóxers, medias, licras, bividí: una a $4, tres por $10”, comenta, subrayando la versatilidad de su mercadería, que incluye desde batas hasta réplicas de camisetas deportivas.
A pocos metros, la ‘fiebre’ del ahorro alcanza su punto máximo con Micaela Villacís y su famoso ‘Dolarazo escolar’, refugio de quienes buscan útiles a bajo costo sin sacrificar calidad. “Tenemos lista (de útiles escolares) económicas, de $17, $18... Diez plumas por $1, tres correctores por $1”, explica.

Don Lucas, comerciante de las Cuatro Manzanas, tiene descuentos para sus compradores.
La clave está en el volumen: “Cuando mandan por lista, les dejamos a precio de unidad... ahí se ahorra”. Para ella, el movimiento este año ha sido “excelente” desde el primer día.
Eva Narváez Chiriboga, comerciante fundadora del Mercado Cuatro Manzanas, con más de 20 años, observa el flujo con atención. Según ella, el pago de las utilidades hace que el público comience a “picar”, término que usa para referirse al aumento de clientes.
Ofertas provocadoras en el Mercado Cuatro Manzanas
Pero advierte con humor: “La clientela es novelera... ya ven los lápices de colores, los resaltadores, y se emocionan los chicos, pero a los padres les da un infarto”. En su local, una lista para escuela fiscal ronda las 30 ‘latas’; mientras que para colegios particulares, entre 35 y 50.
En uniformes, Mayra Jarrín, del local La Economía de aquel mercado, ofrece equipos completos. “Para los colegios fiscales tenemos el calentador gris con camiseta blanca en $8”, dice, añadiendo que un conjunto de diario para niños pequeños cuesta apenas $12. La ‘yapa’ es norma: regalan un mandil al de inicial y un cuartito de medias al más grandecito.
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Y que no falte el calzado y la mochila. Alfredo Lucas regala medias por cada par de zapatos de entre 18 y 22 dólares. “Eso es gusto mío (...) le regalamos un par de medias a todo cliente que venga”.
Gustavo Reyes, por su parte, ofrece mochilas desde 12 dólares que, afirma, son buenas, bonitas y baratas. “A fin de abril, ya esto tiene que reventar”, finaliza el comerciante, emocionado por lo que vendrá los próximos días.
Se acaba la vieja tradición de reutilizar libros
Afuera de su pequeño local, entre pilas de libros usados, don Fernando Balladares sostiene una tradición que de a poco se apaga. En la Librería Balladares, en Alcedo y Lorenzo de Garaycoa, atiende rodeado de estanterías repletas. Dentro, la luz casi no entra, por lo que enciende una gran linterna para rebuscar entre los textos que antes eran la opción fija para ahorrar en el regreso a clases.

Fernando Balladares mientras busca entre sus pilos de libros textos escolares.
En la actualidad, ese movimiento casi ha desaparecido. “Ya no es como antes”, dice, al explicar que los libros escolares de segunda mano han dejado de circular porque muchos son entregados gratuitamente por el Municipio.
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El negocio sobrevive por los universitarios. “Tenemos libros de universidad (de asignaturas) como cálculo, biología, de medicina y de leyes. Libros que valen 50 o 60 dólares, aquí los encuentra en 25”, cuenta.
Pero comenta que los estudiantes de colegio aún buscan lecturas. “Los de siempre, como ‘Cumandá’ o ‘Pedro Páramo’, o ‘La culpa es de la vaca’”, asegura.

Ferny Páez mientras muestra sus libros en la acera de la calle Huancavilca.
A pocas cuadras, en un pequeño local de las calles Huancavilca y Guaranda, Ferny Páez confirma la tendencia. “El negocio se enciende un poco más a medio año lectivo”, señala, y explica que el auge de los libros de segunda mano ya no arranca con el inicio de clases, sino cuando los estudiantes buscan materias específicas, como álgebra.