Gustavo Petro habla de soberanía y Trump le responde: “Tiene que cuidar su trasero”
La captura de Nicolás Maduro tras bombardeos en Caracas desata tensión regional y un choque directo entre Gustavo Petro y Donald Trump

Desde 2025, los constantes comentarios y acusaciones entre Trump y Petro han intensificado las tensiones diplomáticas entre ambos países.
El fin abrupto de Nicolás Maduro Moros, el hombre que durante más de una década concentró el poder en Venezuela no solo cerraba un ciclo político interno, sino que abría una grieta profunda en el tablero geopolítico latinoamericano. Y fue precisamente desde ese tablero donde una de las voces más activas —y más incómodas— comenzó a pronunciarse casi de inmediato: la del presidente colombiano, Gustavo Petro.
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Desde primeras horas de la mañana, Petro utilizó su cuenta de X como una suerte de bitácora política. Colombia, país fronterizo y históricamente entrelazado con la crisis venezolana, no podía permanecer en silencio.
En un extenso mensaje oficial, el mandatario expresó su “profunda preocupación” por los reportes de explosiones y actividad aérea inusual en Venezuela, advirtiendo sobre una peligrosa escalada de tensión regional.
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El pronunciamiento no fue casual ni aislado. Petro, primer presidente de izquierda en la historia reciente de Colombia, ha mantenido una relación ambigua y pragmática con el chavismo.
Aunque se ha distanciado públicamente de los excesos autoritarios de Maduro, también ha defendido la normalización de relaciones diplomáticas, la reapertura de fronteras y el diálogo como única vía para estabilizar una región golpeada por el contrabando, la migración masiva y la violencia transnacional.
En su mensaje, Petro apeló a los principios de la Carta de las Naciones Unidas: soberanía, integridad territorial y solución pacífica de los conflictos. Rechazó de forma explícita cualquier acción militar unilateral y alertó sobre el riesgo para la población civil.

Gustavo Petro pide a Jorge Glas porque recibió nacionalidad colombiana.
“La paz, el respeto al derecho internacional y la dignidad humana deben prevalecer sobre cualquier forma de confrontación armada”, escribió, cerrando con una invocación simbólica: “Que Bolívar proteja al pueblo venezolano y al pueblo latinoamericano”.
Mientras Bogotá llamaba a la desescalada y anunciaba medidas preventivas en la frontera colombo-venezolana ante un posible nuevo flujo migratorio, desde Washington el tono fue radicalmente distinto. La respuesta no llegó en forma de comunicado diplomático, sino como un dardo político.
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La cuenta oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos en español reaccionó de manera casi irónica al pronunciamiento colombiano.
Citó a Donald Trump, quien en una reciente rueda de prensa se refirió a Petro con dureza: “Está fabricando cocaína. La están enviando a Estados Unidos, así que tiene que cuidar su trasero”, decía el extracto publicado, acompañado de un breve video del mandatario estadounidense.
Antecedentes de la tensión diplomática entre Estados Unidos y Colombia
El mensaje dejó al descubierto una tensión latente que venía gestándose desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. La relación entre Trump y Petro ha sido abiertamente conflictiva.
El líder republicano ha acusado reiteradamente al gobierno colombiano de laxitud frente al narcotráfico y de tolerar economías ilegales, mientras Petro ha criticado la política antidrogas estadounidense, calificándola de “fracasada” y responsable de décadas de violencia en América Latina.
La caída de Maduro, lejos de cerrar heridas, pareció reabrirlas todas al mismo tiempo. Para Trump, la operación representó una demostración de fuerza y un mensaje directo a los regímenes que considera enemigos.
Para Petro, en cambio, marcó una línea roja: la vulneración de la soberanía de un país vecino y el riesgo de convertir a la región en escenario de confrontaciones ajenas.
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