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Diario Extra Ecuador

El lado incómodo del espacio: NASA reconoce fallas en el baño de Artemis II

Aunque la tecnología avanza, ir al baño en microgravedad sigue siendo un reto que afecta la higiene y salud de los astronautas.

Captura de vídeo cedido por la NASA que muestra el retrete a bordo de la cápsula Orión de la misión lunar Artemis II.

Captura de vídeo cedido por la NASA que muestra el retrete a bordo de la cápsula Orión de la misión lunar Artemis II.NASA

Roberto Gustavo Espinoza Mogro

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Ni la tecnología más avanzada ha podido resolver algo tan básico como ir al baño. La NASA confirmó que el retrete de la misión Artemis II volvió a funcionar, pero sus constantes fallas dejaron al descubierto un problema incómodo… y bastante humano.

Desde el lanzamiento, el sistema sanitario de la nave Orión ha dado dolores de cabeza: malos olores, cierres temporales y hasta sospechas de hielo en las tuberías de ventilación, publica la agencia de noticas EFE.

El astronauta canadiense Jeremy Hansen lo dijo sin rodeos: al abrir la zona del baño, “el resto de la tripulación lo podía oler de inmediato”.

Un baño de millones… que igual falla

El inodoro no es cualquier aparato. Es parte del sistema UWMS (Universal Waste Management System), desarrollado con una inversión de 23 millones de dólares.

Pero ni ese precio garantiza que funcione perfecto en el espacio.

Sin gravedad, todo se complica

En la Tierra, todo “fluye” gracias a la gravedad. En el espacio, no. Allá, los desechos no bajan: flotan.

Por eso, los astronautas dependen de ventiladores, succión, mangueras y contenedores sellados. Si algo falla, no solo hay incomodidad… también puede haber riesgos para la salud y la misión.

La NASA invirtió millones en un nuevo sistema, pero los fallos en Artemis II demuestran que la microgravedad complica todo.

La NASA invirtió millones en un nuevo sistema, pero los fallos en Artemis II demuestran que la microgravedad complica todo.NASA

Antes era peor: bolsas y caos total

Hoy suena complicado, pero antes era mucho más incómodo.

En los programas espaciales iniciales, como Apolo, los astronautas usaban bolsas adhesivas pegadas al cuerpo para hacer sus necesidades.

Uno de ellos lo describió como “un total desastre” y dijo que lo hacía sentir “como un salvaje”. El proceso podía durar hasta 45 minutos.

El día que un “regalo” flotó en la nave

Uno de los momentos más insólitos ocurrió en la misión Apolo 10.

De repente, el comandante Thomas Stafford gritó: “¡Dame una servilleta rápido, hay un excremento flotando!”. La respuesta fue aún más surrealista.

John Young dijo: “Yo no fui”.

Y Eugene Cernan remató: “No creo que sea mío”.

En la Tierra sería motivo de risa, pero en el espacio es un problema serio.

Ni en estaciones espaciales se salvan

Con el paso del tiempo, la tecnología mejoró, pero los fallos siguen.

El astronauta David Wolf confesó que manejar el baño en la estación Mir era parte del entrenamiento… y que no siempre salía bien.

Mientras que William McArthur recordó un incidente en el transbordador espacial:

“Salió como un galón de aguas negras”, dijo, comparando el olor con baños escolares antiguos.

Un problema que también afecta la salud

No es solo incomodidad. Datos de la NASA revelan que decenas de astronautas han sufrido cálculos renales, infecciones urinarias e incluso sepsis.

La deshidratación en el espacio empeora todo.

Más que un detalle… un reto pendiente

Aunque la exploración espacial avanza a pasos gigantes, algo tan cotidiano como ir al baño sigue siendo un desafío.

Porque en el espacio, hasta lo más básico… se vuelve complicado.

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