Opinión
Desde la redacción: ¿Quién podrá defendernos?
Los hechos hablan por sí solos. La delincuencia se ha desatado en los últimos meses, atacando hasta en los lugares donde se supone que existen controles extremos. Los pillos actúan en agencias bancarias ubicadas en centros comerciales, desvalijan a los clientes, agreden a los peatones, ingresan a las casas por las madrugadas y les importa poco que las cámaras de seguridad registren el hecho. Hay que ser justos y dar crédito a la Policía, que muchas veces actúa con rapidez luego de un hecho como estos, pero lo que preocupa es esa especie de paranoia social en la que caemos cuando somos víctimas de la inseguridad. Ya no se puede confiar en las personas que se acercan en la calle para pedir ayuda, lo que nos puede convertir en ciudadanos indolentes ante la desgracia ajena por miedo a ser atacados por comedidos. Es verdad que las condiciones actuales no son las mejores. La violencia se ha tomado todos los espacios de la vida social, donde las cosas se resuelven a gritos. Y para colmo, la crisis económica es el caldo de cultivo para que la gente se deje llevar por la desesperación, mientras la clase política -la de antes y la de ahora- se mantiene en un enfrentamiento estéril y permanente por lograr el poder absoluto. Mientras sigamos así, pensando en que la delincuencia es solo una fría estadística y que la inseguridad es una mera percepción, entonces la situación se desbordará hasta el punto de que sea casi imposible detener este fenómeno. Por ahora, seamos cautos y protejamos a nuestras familias.